Cartas: Correspondencia Marx-Engels 1871

Correspondencia Marx-Engels 1871

Marx a Friedrich Adolf Sorge

29 de noviembre de 1871

Paso ahora a la cuestión de MacDonnell.

Antes de admitirlo, el Consejo llevó a cabo una investigación minuciosísima sobre su integridad, pues él, como todos los políticos irlandeses, es muy calumniado por sus propios compatriotas.

El Consejo —tras pruebas incontrovertibles sobre su carácter privado— lo eligió porque la masa de los obreros irlandeses en Inglaterra deposita en él más confianza que en ninguna otra persona. Es un hombre completamente por encima de los prejuicios religiosos y, en cuanto a sus opiniones generales, es absurdo decir que tenga predilecciones «burguesas» de ningún tipo. Es un proletario, por sus circunstancias de vida y por sus ideas.

Si ha de presentarse alguna acusación contra él, hágase en términos exactos y no mediante vagas insinuaciones.

Mi opinión es que los irlandeses, apartados durante largo tiempo por el encarcelamiento, no son jueces competentes. La mejor prueba es la relación que mantienen con _The Irishman_, cuyo director, Pigott, es un mero especulador, y cuyo gerente, Murphy, es un rufián. Ese periódico —a pesar de los esfuerzos del Consejo General por la causa irlandesa— siempre ha intrigado contra nosotros. MacDonnell era atacado constantemente en ese periódico por un irlandés (O’Donnell) vinculado a Campbell (un oficial de la policía de Londres) y un borracho empedernido que por un vaso de ginebra le contaría al primer agente de policía todos los secretos de que dispusiera.

Tras el nombramiento de MacDonnell, Murphy atacó y calumnió a la Internacional (no sólo a MacDonnell) en _The Irishman_, y, al mismo tiempo, en secreto, nos pidió que lo nombráramos secretario para Irlanda.

En cuanto a O’Donovan Rossa, me sorprende que, después de lo que me has escrito acerca de él, aún lo cites como autoridad. Si algún hombre estaba personalmente en deuda con la Internacional y los comuneros franceses, era él, y ya has visto el agradecimiento que hemos recibido de su parte.

Que los miembros irlandeses del Comité de Nueva York no olviden que, para serles útiles, necesitamos ante todo influencia sobre los irlandeses en Inglaterra, y que, a tal efecto, no existe, por lo que hemos podido averiguar, ningún hombre mejor que MacDonnell.