Ciertamente sería muy grato que se publicase una revista realmente científica socialista. Brindaría ocasión para críticas o contra-críticas en las que podríamos discutir puntos teóricos, poner al desnudo la ignorancia supina de profesores y conferenciantes y al mismo tiempo ilustrar las mentes del gran público —trabajador o burgués—. Pero el periódico de Wiede no puede ser más que pseudocientífico; los mismos Knoten semiletrados y literatos diletantes que hacen de la Neue Welt, del Vorwärts, etc., algo nada seguro, constituyen por fuerza la mayoría de sus colaboradores. La implacabilidad —primera condición de toda crítica— es imposible en semejante compañía; y además hay que estar constantemente pendiente de hacer las cosas fáciles de comprender, es decir, exposición para ignorantes. Figúrate una revista de química donde el desconocimiento de la química por parte de los lectores se tome constantemente como supuesto fundamental. Y aparte de todo ello, el modo en que las personas que necesariamente son colaboradores de Wiede se han comportado en el incidente Dühring impone la precaución de mantenerse lo más apartado de estos señores que las condiciones de partido político permitan. Su lema parece ser: «Quien critica a su adversario injuriándolo es un hombre de sentimientos, pero quien difama a su adversario con una crítica auténtica es un carácter indigno».