Karl Marx y Friedrich Engels al Comité de Brunswick del Partido Obrero Socialdemócrata de Alemania, aproximadamente el 1 de septiembre de 1870 [1]

... La camarilla militar, los profesores, los burgueses y los politicastros de taberna afirman que éste [2] es el medio por el cual Alemania puede verse protegida para siempre de la guerra con Francia. Todo lo contrario. Es el mejor medio de convertir esta guerra en una institución europea. Y es, en verdad, el camino más seguro para perpetuar el despotismo militar en la rejuvenecida Alemania como algo indispensable para conservar la posesión de una Polonia occidental –de Alsacia y Lorena–. Es un método infalible para transformar la paz venidera en una mera tregua hasta que Francia se haya repuesto lo suficiente como para reclamar sus territorios perdidos. Es el procedimiento más infalible de arruinar a la vez a Alemania y a Francia mediante luchas intestinas.

Los bribones y los necios que han descubierto estas garantías de paz eterna deberían saber por la historia prusiana y por el trato drástico impuesto por Napoleón en los Tratados de Paz de Tilsit [3] que medidas tan violentas de pacificar a un pueblo viable producen un efecto exactamente opuesto al que se persigue. ¡Compárese a Francia, incluso tras la pérdida de Alsacia-Lorena, con Prusia después de la Paz de Tilsit!

Si, mientras imperaban las viejas condiciones políticas, el chovinismo francés tenía una cierta justificación material en el hecho de que desde 1815 unas pocas batallas perdidas suponían que la capital, París, y con ella Francia, quedaban a merced del invasor, ¿qué nuevo alimento no habrá de recibir el chovinismo cuando la línea fronteriza discurra por los Vosgos al este y por Metz al norte?

Que los loreneses y alsacianos anhelan las bendiciones del gobierno alemán es algo que ni siquiera el... [4] teutón se atreve a sostener. Es el principio del pangermanismo y de las fronteras «seguras» lo que se proclama, principio que, si fuera puesto en práctica por el lado oriental, conduciría a hermosos resultados para Alemania y Europa.

Quien no se haya dejado abrumar por completo por el estruendo del momento y no tenga interés en aturdir al pueblo alemán, debe comprender que la guerra de 1870 conducirá necesariamente a una guerra entre Alemania y Rusia, del mismo modo que la guerra de 1866 condujo a la guerra de 1870.

Digo necesariamente, inevitablemente, salvo en el improbable caso de que estalle previamente una revolución en Rusia.

Si este caso improbable no se produce, la guerra entre Alemania y Rusia ha de ser considerada ya desde ahora como un hecho consumado.

Depende por entero de la conducta actual de los vencedores alemanes el que esta guerra vaya a ser útil o perjudicial.

Si toman Alsacia y Lorena, Francia y Rusia harán la guerra a Alemania. Huelga señalar las consecuencias funestas.

Si concluyen una paz honorable con Francia, esa guerra liberará a Europa de la dictadura moscovita, disolverá a Prusia en Alemania, permitirá que la parte occidental del continente se desarrolle en paz y, por último, ayudará a que estalle la revolución social rusa –cuyos elementos sólo necesitan un impulso exterior de este tipo para desarrollarse–, de la cual también se beneficiará el pueblo ruso.

Pero me temo que los bribones y los necios continuarán su loco juego sin obstáculos, a menos que las masas de la clase obrera alemana alcen su voz...

La presente guerra abre una nueva era en la historia universal por la prueba que Alemania ha dado de que, incluso con exclusión de la Austria alemana, es capaz de seguir su propio camino de manera independiente de los demás países. El hecho de que encuentre su unidad primeramente en el cuartel prusiano es un castigo que ha merecido con creces. Pero aun en estas circunstancias se ha alcanzado inmediatamente un resultado. Pequeñeces tales como, por ejemplo, el conflicto entre los nor-alemanes nacional-liberales y los sur-alemanes del Partido Popular [5] ya no obstruirán inútilmente el camino. Las relaciones se desarrollarán a gran escala y se simplificarán. Si la clase obrera alemana no desempeña entonces el papel histórico a que tiene derecho, será por su propia culpa. Esta guerra ha desplazado el centro de gravedad del movimiento obrero en el continente de Francia a Alemania. Ello impone una responsabilidad mayor a la clase obrera alemana...