Correspondencia Marx Engels 1884

Friedrich Engels a Vera Ivanovna Zasulich

En Ginebra

6 de marzo de 1884

Estimada ciudadana:

Será un gran día para las hijas de Marx y para mí cuando aparezca la versión rusa de Miseria de la filosofía [1]. Ni que decir tiene que será un placer para mí poner a su disposición todo el material que pueda serle útil para ese fin [2]. Me propongo hacer lo siguiente:

Además de la traducción alemana, se está imprimiendo ahora en París una nueva edición francesa. Estoy preparando algunas notas explicativas para estas dos ediciones y le enviaré el texto.

Para el prefacio puede utilizarse un artículo de Marx sobre Proudhon, que apareció en el Social-Demokrat de Berlín (1865) [3] y contiene casi todo lo necesario. Encabezará las dos nuevas ediciones, francesa y alemana. Sólo existe un ejemplar, que pertenece a los archivos de nuestro partido en Zúrich. Si no se encuentra otro ejemplar entre los papeles de Marx o los míos (lo sabré dentro de unas semanas), usted podría obtener fácilmente una copia a través de Bernstein.

Tendré que escribir un prefacio especial para la edición alemana, con el fin de refutar la absurda afirmación de los socialistas reaccionarios de que Marx plagió a Rodbertus [4] en El Capital y demostrar que, por el contrario, Marx ya había criticado a Rodbertus en la Miseria de la filosofía antes de que Rodbertus escribiera sus Sociale Briefe. Esto me parece que carece de interés para el público ruso, ya que nuestros pseudosocialistas aún no han penetrado allí. Pero júzguelo usted misma. El prefacio está a su disposición si desea utilizarlo.

Lo que me dice sobre el creciente estudio en Rusia de libros de teoría socialista me ha causado un gran placer. El pensamiento teórico y crítico, que casi ha desaparecido de nuestras escuelas alemanas, parece haberse refugiado en Rusia. Me pide usted que le sugiera libros para traducir. Pero usted ya ha traducido o prometido traducir casi todas las obras de Marx. Se ha llevado la flor y nata de las mías. El resto de nuestros libros alemanes o son pobres en teoría o tratan cuestiones limitadas más o menos a Alemania. Últimamente los franceses han producido una serie de obras bastante buenas, pero no pasan de ser comienzos. El resumen de El Capital hecho por Deville [5] es bueno en lo tocante a la parte teórica, pero la parte descriptiva está hecha demasiado a la ligera y resulta casi ininteligible para quien no conoce el original. El libro, además, en su conjunto, es demasiado voluminoso para un resumen. No obstante, creo que si se reelaborara podría sacarse de él algo bueno; y un resumen de El Capital siempre es útil en un país donde incluso es difícil obtener el libro.

Al hablar de la situación en Rusia, me refería por supuesto, entre otras cosas, especialmente –aunque no exclusivamente– a su posición financiera. Para un gobierno que no sabe a qué santo encomendarse, como el de Petersburgo, y para un zar que es un prisionero como el ermitaño de Gátchina [6], la situación no puede sino volverse cada vez más tensa. Tanto la nobleza como los campesinos están arruinados; los sentimientos chovinistas del ejército se sienten ofendidos, y éste mismo está escandalizado por el espectáculo cotidiano de un soberano escondido; una guerra en el exterior se ha vuelto una necesidad para dar salida a las «malas pasiones» y al descontento general, y al mismo tiempo la falta de dinero y de perspectivas políticas favorables hacen imposible iniciarla; una poderosa intelligentsia nacional que arde en deseos de romper las cadenas que la aprisionan –y, sumado a todo esto, la más extrema necesidad de dinero y el cuchillo de los revolucionarios en la garganta del gobierno–, me parece que de mes en mes la situación ha de empeorar y que, si pudiera encontrarse un gran duque con inclinaciones constitucionales y valiente, la «sociedad» rusa debería ver en una revolución palaciega la mejor salida a esta impasse. ¿Salvarán ahora Bismarck y Bleichröder [7] a sus nuevos amigos? Lo dudo. Más bien me inclino a preguntarme cuál de las dos partes contratantes será despojada por la otra.

Adjunto le envío un manuscrito (copia) de Marx del que haga usted el uso que considere mejor. No recuerdo si fue en Slovo o en Otechestvenniye Zapiski donde él encontró el artículo «Karl Marx ante el tribunal del señor Zhukovsky». Redactó esta respuesta, que lleva la impronta de algo escrito para ser publicado en Rusia, pero nunca la envió a Petersburgo por temor a que su solo nombre bastara para poner en peligro la existencia de la revista que publicara su réplica [8].

Suyo muy sinceramente,

F. Engels

Encuentro excelente su traducción de mi folleto [9]. ¡Qué hermosa es la lengua rusa! Tiene todas las cualidades del alemán sin su horrible tosquedad.