Cartas: Karl Marx y Frederick Engels, Correspondencia escogida 1892

Marx Engels Correspondencia 1892

Friedrich Engels a Paul Lafargue

En Le Perreux

25 de febrero de 1893

Mi querido Lafargue:

¡Cómo pasa el tiempo! El viejo Harney [1] me ha recordado esta mañana que ayer fue el aniversario de la revolución de febrero. «¡Viva la República!». ¡Señor! Tenemos ahora tantos otros aniversarios que celebrar que uno olvida estas ocasiones semiburguesas. Y pensar que dentro de cinco años hará medio siglo de aquello. En aquel tiempo todos éramos puro entusiasmo por la república — con r minúscula; desde que se escribe con R mayúscula, no vale nada, salvo como etapa histórica casi caduca.

Tu discurso fue muy bueno y sólo lamento una cosa: que no se pronunciara hace dos meses. Pero más vale tarde que nunca. No me sorprende que la Cámara y la prensa lo hayan considerado inoportuno; si tuviéramos que esperar su venia, no abriríamos nunca la boca. En cuanto a los socialistas radicales a lo Millerand & Cía., [2] es absolutamente indispensable que la alianza con ellos se base en el hecho de que nuestro partido es un partido independiente, y en que ellos lo reconozcan. Lo que no excluye en modo alguno una acción conjunta en las próximas elecciones, a condición de que el reparto de los escaños a disputar conjuntamente se haga de acuerdo con la situación real de las fuerzas respectivas; esos caballeros tienen la costumbre de reclamar la mayor parte.

Que el hecho de que tus discursos no levanten tanto revuelo como antes no te desanime. Mira a los nuestros en Alemania: durante años enteros fueron abucheados, y ahora los 36 dominan el Reichstag. Bebel escribe diciendo: si fuéramos 80 o 100 (sobre 400 diputados), el Reichstag resultaría imposible. No hay un solo debate, sea cual fuere su tema, en el que no intervengamos, y todos los partidos nos escuchan. El debate sobre la organización socialista del futuro duró cinco días, y el discurso de Bebel fue solicitado en tres millones y medio de ejemplares. Ahora están publicando todo el debate en folletos a cinco sous, ¡y el efecto, ya enorme, se duplicará!

Haces muy bien en preparar las elecciones. Deberíamos conquistar por lo menos 20 escaños. Tenéis la inmensa ventaja de conocer, por las elecciones municipales, [3] el mínimo de vuestra fuerza en cada localidad; pues estoy seguro de que, desde mayo pasado, la habéis incrementado sensiblemente. Eso os ayudará mucho a distribuir las candidaturas entre vosotros y los socialistas radicales. Pero posiblemente preferiréis presentar candidatos dondequiera que tengáis posibilidades, con la salvedad de retirarlos, si es necesario, en favor de los radicales para la segunda vuelta, en caso de que éstos hubieran obtenido más votos.

Lo más importante en las elecciones es dejar sentado de una vez por todas que es nuestro partido el que representa el socialismo en Francia, y que todas las demás fracciones más o menos socialistas —broussistas, allemanistas, [4] y blanquistas puros o impuros— sólo han podido desempeñar un papel a nuestro lado en virtud de las disensiones temporales propias de la fase más o menos infantil del movimiento proletario; pero que ahora la etapa de las enfermedades infantiles ha terminado, y el proletariado francés ha alcanzado la plena conciencia de su papel histórico. Si conquistamos 20 escaños, todos los otros juntos no tendrán tantos, pues es más probable que pierdan algunos a que ganen alguno. En ese caso, las cosas avanzarán. Mientras tanto, cuida tu reelección: tengo la impresión de que tus ausencias de la Cámara no han contribuido demasiado a asegurarla.

Lo de Panamá no ha terminado, ni mucho menos. [5] Y es una vergüenza que la molestia y el honor de hacer revelaciones se dejen a los monárquicos y a sus dudosos aliados. No podrían tener mejor consigna que «¡Abajo los ladrones!», y si la gran masa del campo estúpido toma su partido contra los republicanos, deberán este triunfo a la cobardía de los republicanos radicales. Dices que la república no corre peligro, que los diputados han vuelto del receso con esta certeza; pues bien, entonces que golpeen con todas sus fuerzas y no dejen que el silencio les haga confundirse con los ladrones. Tienes toda la razón: la ineptitud política de toda la burguesía desafía la imaginación.

El único país donde la burguesía conserva todavía un poco de sentido común es Inglaterra. Aquí, la formación del Partido Laborista Independiente [6] (aunque todavía en embrión) y su conducta en las elecciones de Lancashire y Yorkshire le han puesto una mecha en el trasero al gobierno; éste se mueve, hace cosas inauditas para un gobierno liberal. [7] El proyecto de ley de registro electoral: 1) unifica el sufragio para todas las elecciones parlamentarias, municipales, etc.; 2) añade por lo menos un 20 o 30 por ciento al voto de la clase obrera; 3) libra a los candidatos de los gastos electorales y los pone a cargo del gobierno. Para la próxima sesión se promete el pago de una dieta a los diputados; y hay además todo un conjunto de medidas jurídicas y económicas en beneficio de los trabajadores. Por último, los liberales reconocen que, para asegurarse el gobierno actualmente, no hay más remedio que aumentar el poder político de la clase obrera, que luego, naturalmente, los echará a patadas. Los tories, por su parte, actúan en este momento con una estupidez sin límites. Pero, una vez que el Home Rule figure en el libro de estatutos, se darán cuenta de que no queda más que entrar en liza para conquistar el poder, y para ello no hay más que un medio: ganarse el voto de la clase obrera mediante concesiones políticas o económicas; así, liberales y conservadores no pueden dejar de extender el poder de la clase obrera y de apresurar el momento que eliminará tanto a unos como a otros.

Entre los trabajadores de aquí, las cosas van bien. Empiezan a darse cuenta cada vez más de su fuerza y de que sólo hay una manera de utilizarla: formando un partido independiente.

Al mismo tiempo, el sentimiento internacional gana terreno. En resumen, las cosas van bien en todas partes.

En Alemania, la disolución del Reichstag sigue siendo una posibilidad; pero se hace cada vez menos probable; todos, aparte de nosotros, le tienen miedo. Conquistaríamos de 50 a 60 escaños.

El 26 de marzo habrá una conferencia internacional en Bruselas para preparar el Congreso de Zúrich. ¿Irás a ella? [8]

Ya que te has librado de la tenia, ¡cuídate los intestinos!; iba a hacer un disparate irlandés diciendo: ¡son los nervios de la guerra!

Siempre tuyo

F. Engels

Notas

1. George Julian Harney (1817-1897) — destacada figura del movimiento obrero inglés, uno de los dirigentes del ala izquierda del movimiento cartista, fundador de la Sociedad de los Demócratas Fraternales, editor de The Northern Star, Red Republican (semanario) y otros periódicos cartistas. — Editorial Progreso.

2. Alexandre Étienne Millerand (1859-1943) — político y estadista francés, en la década de 1880 radical pequeñoburgués, en la de 1890 se unió a los socialistas y se convirtió en líder de la corriente oportunista del movimiento socialista francés; entró en un gobierno burgués reaccionario en 1899. — Editorial Progreso.

3. Engels se refiere a las elecciones municipales celebradas el 1 y 8 de mayo de 1892, en las que los socialistas obtuvieron 160 000 votos y conquistaron 27 municipios. — Editorial Progreso.

4. Paul Brousse (1854-1912) — socialista pequeñoburgués francés, participante en la Comuna de París; tras su represión vivió en el exilio, uniéndose a los anarquistas. A su regreso a Francia a comienzos de la década de 1880 se afilió al Partido Obrero, donde se opuso vehementemente a la tendencia marxista; ideólogo y líder de los posibilistas, corriente oportunista del socialismo francés. Jean Allemane (1843-1935) — socialista pequeñoburgués francés, miembro de la Comuna de París; tras su represión fue condenado a trabajos forzados, amnistiado en 1880; posibilista en la década de 1880, en 1890 encabezó el Partido Obrero Social-Revolucionario, de tendencia semianarquista, escindido de los posibilistas; más tarde se retiró de la vida política activa. — Editorial Progreso.

5. En 1892 estalló un escándalo cuando los monárquicos franceses acusaron a varios ministros del gabinete francés y a más de 500 diputados parlamentarios de aceptar sobornos para ocultar la grave situación financiera de la Compañía del Canal de Panamá. — MIA.

6. El Partido Laborista Independiente, organización reformista formada en una conferencia en Bradford en enero de 1893, fue encabezado por Keir Hardie. — Editorial Progreso.

7. En la sesión de la Cámara de los Comunes del 20 de febrero de 1893 se dio primera lectura a dos proyectos de ley relativos a modificaciones de la ley electoral. El gobierno proponía en dichos proyectos que se abolieran, en la medida de lo posible, las desigualdades que dificultaban la libre expresión de la opinión del elector. Entre otras cosas, contemplaba la abolición de todos los requisitos de propiedad; la introducción de funcionarios electorales, nombrados y pagados por los consejos municipales, encargados de confeccionar el registro electoral; y el establecimiento de un registro único de electores para todas las elecciones (parlamentarias, municipales, etc.). — Editorial Progreso.

8. Ferroul representó al Consejo Nacional del Partido Obrero Francés en la Conferencia de Bruselas. — Editorial Progreso.