En Barmen

Bremen, 11 de marzo de 1839

Querido Hermann:

Ruego a Su Señoría que en el futuro no me atormente con comienzos de cartas como los que aprendió del señor Riepe, y sólo me permito, por el momento, hacer notar que aquí tenemos invierno cada mañana y verano cada mediodía. Pues por la mañana la temperatura es de menos cinco grados, mientras que al mediodía es de más diez grados. Sigo practicando mi canto y composición con regularidad. He aquí una muestra de esta última:

Puedes cantar <i>The Blind Man</i> con esa melodía o puedes dejarlo.

12 de marzo. Me alegro mucho de que pronto recibirás tu perro. ¿Cuál es la raza de la madre y qué aspecto tiene el animal? Su Antigüedad, el señor Leupold, llega ahora a la oficina y tendré que adoptar un tono más serio, como dice el gran Shakespeare. Acaba de salir un nuevo periódico llamado el <i>Bremer Stadtbote</i>, [Courier] editado por Albertus Meyer, que es un grandísimo zopenco. Solía disertar sobre la felicidad de los pueblos, la educación de los niños y otros temas, y cuando quiso que le imprimieran sus conferencias, las dignas autoridades no lo consintieron, alegando que sería demasiado absurdo. Tiene el carácter de un comerciante de porcelana y está en conflicto con el <i>Unterhaltungsblatte</i> desde su primer número. La manera en que se atacan mutuamente te haría morir de risa. Continuación en la carta a Marie.

Tu afectuoso hermano,

Friedrich Engels