Cartas: Cartas de Engels 1838

Cartas de Frederick Engels 1838

A Friedrich y Wilhelm Graeber

En Elberfeld

[Bremen] 1 de septiembre [1838]

A los hermanos Graeber, de Barmen, ahora en Elberfeld. Acusando recibo de la estimada carta de vuestro Sr. F. Graeber, me tomo la libertad de enviaros unas líneas. Rayos y truenos, la cosa pinta bien. Empezaremos ahora mismo con las artes plásticas.

A saber, con mi compañero de hospedaje llamado George (pronunciado como en inglés) Gorrissen, el mayor petimetre de Hamburgo que jamás haya existido. Tómese el término medio entre los dos dibujos que veis aquí, colóquese sobre un tronco esbelto y largas piernas, dése a los ojos un aire verdaderamente patán, un habla exactamente como la de Kirchner, sólo que en dialecto hamburgués, y tendréis la imagen más completa que podáis obtener de este palurdo. Ojalá pudiera dibujarlo tan bien como anoche, cuando lo dibujé sobre una tabla, y era tan parecido que todo el mundo lo reconoció, incluso las criadas. Hasta un pintor [G. W. Feistkorn] que vive en nuestra casa y a quien por lo demás poco le importa nada, lo encontró muy bueno. — Este G. Gorrissen es el tipo más patán sobre la faz de la tierra; cada día está ocupado con alguna nueva insensatez y es inagotable en ideas triviales y aburridas. El tipo ya tiene sobre su conciencia al menos veinte horas que me ha aburrido.

El otro día me compré la defensa de Jacob Grimm;

es extraordinariamente buena y está escrita con una fuerza poco común. Leí nada menos que siete folletos sobre el asunto de Colonia en una librería.[189] — Nota bene. He leído aquí cosas y he tropezado con expresiones –me estoy ejercitando bien, especialmente en literatura– que nunca se permitiría imprimir en nuestras comarcas, ideas bastante liberales, etc., argumentos sobre el viejo macho cabrío hannoveriano [Ernst August], realmente espléndidos.

Hay aquí unas láminas con dibujos satíricos muy finos. — Uno que vi estaba bastante mal dibujado, pero los rostros son muy característicos. Un sastre montado en un macho cabrío es detenido por su maestro y los remendones observan. Lo que sucede se expresa en el texto al pie:

“¡Viejo maestro, no detenga mi corcel!”

Pero de eso en la próxima, pues ahora no puedo conseguir la lámina porque el Principal [Heinrich Leupold] está sentado aquí. Por lo demás es un tipo terriblemente simpático, oh tan bueno, no podéis imaginar.

Disculpadme por escribir tan mal, tengo tres botellas de cerveza bajo el cinturón, hurrah, y ya no puedo escribir mucho más porque esto debe ir al correo enseguida. Ya dan las tres y media, y las cartas deben estar allí para las cuatro. Válgame Dios, rayos y truenos, se nota que llevo cerveza dentro. [...]

¡Tened la bondad de garrapatearme algo en respuesta enseguida; Wurm conoce mi dirección, y podéis dársela. Ay cielos, ¿qué escribiré? Ay, ay, ay. ¡Qué estado lamentable! El viejo, es decir, el Principal, está saliendo justo ahora y yo estoy todo hecho un lío, no sé lo que escribo. Me zumban toda una serie de ruidos en la cabeza. Dad mis saludos a P. Jonghaus y a F. Plümacher, y decidles que escriban, y yo pronto los aburriré también con mis garabatos. ¿Podéis leer mi escarabajo?

Roland, el caballero de Bremen

¿Qué me daréis por una libra de confusión? Tengo montones en reserva. Ay cielos.

Vuestro devoto

Devoto de Vuestra Merced

F. Engels