Por otra parte, una guerra nos haría retroceder años enteros. El chovinismo lo inundaría todo, porque sería una lucha or la existencia.

% Esta carta fue escrita en inglés. (Ed.)

Alemania pondría unos. cinco millones. de hombres en pie.de. guerra, o seg el diez por ciento de su población, y los otros un cuatro o un cinco por “ciento (Rúsia relativamente menos). Pero habría de diez a quince millones de combatientes. Me gustaría ver cómo serían alimentados, sería una devastación como la Guerra de los Treinta Años. Y no se podría llegar rápidamente a una definición, a pesar de las colosales fuerzas en pugna. Porque Francia está protegida en sus fronteras noreste y su- deste por extensisimas fortificaciones, y las nuevas construcciones de París son un modelo. De manera que durará mucho tiempo, y tampoco Rusia puede ser tomada por asalto. Por lo tanto, si todo marcha según los deseos de Bismarck, se le exigirá a la nación más que nunca, y es bastante posible que las derrotas parciales y el agotamiento de la guerra decisiva produzcan un levantamiento interno.- Pero si los alemanes fuesen derrotados desde el comienzo, u obligados a hacer una prolongada guerra defensiva, la cosa empezaría de seguro.

Si Ja guerra pudiera llegar hasta el fin sin perturbaciones internas, sobrevendría un estado de agotamiento tal como Europa no lo ha expe- rimentado en doscientos años. La industria norteamericana conquistaría

tonces el mercado y nos obligaría a resolvernos ante la disyuntiva: o r eder a la agricultura para consumo interno (el cereal norteameri- cano impide cualquier otra cosa) o trasformación social. En consecuen: cla, me imagino que el plan no debe ser llevar las cosas a los extremos, sino a una farsa de guerra. Pero, una vez disparado el primer tiro, el control cesa y el caballo puede desbocarse.

Yr En su prefacio al libro de Borkheim, En memoria de los grandes patriotas alemanes de 1806-1807, escribía Engels a propósito de la futura guerra:

“Y finalmente, para Prusia-Alemania ya _no es posible ninguna Y, guerra que no, sea mundial, y por cierto que una guerra. mundial' de extensión y violencia que hasta ahora no se han soñado. De ocho a diez millones de. soldados se matarán mutuamente, y de este modo devorarán toda Europa dejándola más desnuda que lo que jamás hubiera hecho una manga dencia Las devastaciones de la “Guerra de los Treinta Años comprimidas en tres o cuatro años y extendidas a todo el continente; hambre, peste, desmoralización general de los ejércitos y de la masa de la población, producida por miseria aguda; desesperada confusión de nuestra artificial maquinaria del comercio, de la industria y de las finanzas, acabando en banca- rrota general; colapso de los viejos Estados y de su tradicional sabi- duría estatal, a un punto tal que las coronas rodarán por docenas en las calles y que no habrá quien las recoja; imposibilidad absoluta de prever cómo terminará todo y quién saldrá victorioso de la lucha; un solo resultado absolutamente seguro, agotamiento general y crea- ción de las condiciones para la victoria final de la clase obrera. Ésta. es la perspectiva de la carrera armamentista cuando, llevada al ex- tremo, produzca sus inevitables frutos. Aqui señores, príncipes y

estadistas, es donde han llevado a la vieja Europa con la sabiduría de ustedes. Y cuando no les quede más remedio que ape la última

gran danza guerrera, entonces estarán conformes. uerra podrá, quizá, llevarnos pasajeramente a la oscuridad, ee espojarnos” de .más_de una posición conquistada. Pero una vez que hayan desen-

cadenado fuerzas que entonces ya no podrán volver a controlar, las cosas podrán marchát tomo ellas quieran: ál final de la tragedia quedarán destrozados y la victoria del proletariado, o se habrá alcan- zado, o será en todo caso inevitable.”