9 de junio de 1893

Queridos camaradas de partido:

Os agradezco cordialmente el envío del número 2 de vuestro Social-Democrat [1] y me esfuerzo en demostraros con el encabezamiento de esta carta que, al menos, empiezo a comprender vuestro idioma. Las exigencias del internacionalismo crecen cada año. Hasta 1848 se creía haber hecho bastante con tener unas nociones superficiales de los principales idiomas de la Europa occidental y central; pero ahora se ha llegado a un punto en que, en mi vejez, debo aprender incluso el rumano y el búlgaro si quiero seguir el avance del socialismo hacia el este y el sudeste. Sin embargo, no por ello dejamos de alegrarnos en Occidente de estas nuestras vanguardias sudorientales en la frontera asiática, que llevan hasta el Mar Negro y el Mar Egeo la bandera del proletariado moderno que Marx ha desplegado — ¡si al menos hubiera vivido para verlo! —, y que responden a las seducciones y amenazas del zarismo ruso oponiendo a las proclamas zaristas los trabajos socialistas escritos por los paladines rusos del proletariado. Me ha producido gran placer ver las obras de Plejánov traducidas al búlgaro.

¡Viva el socialismo internacional!

Suyo,

F. Engels