Cartas: Correspondencia Marx-Engels 1882

Correspondencia Marx-Engels 1882

Friedrich Engels a Eduard Bernstein

10 de marzo de 1882

También publicado en francés en "Lettres sur Le Capital", págs. 316-18;

¡Estimado señor Bernstein!

Me valgo de una tarde que se ha presentado para escribirle. En cuanto a la Virgen María-Isis, se trata de un detalle en el que no puedo entrar, aunque solo fuera por falta de espacio; la mariolatría, al igual que toda hagiolatría, pertenece a un período mucho más tardío que el que yo considero (una época en que el cálculo sacerdotal en el reino de los santos reprodujo para el pueblo campesino politeísta sus muchos dioses tutelares), y, por último, la derivación tendría que probarse también históricamente, para lo cual se requieren estudios especiales. Lo mismo ocurre con el nimbo y el resplandor lunar[1]. Por lo demás, el culto a Isis formaba parte de la religión estatal en la época imperial en Roma.

Bimetalismo. Lo principal es que nosotros, particularmente después de la espantosa fanfarronería y jactancia de muchos “líderes” acerca de la superioridad económica de nuestro partido sobre el burgués, algo de lo que estos mismos señores son totalmente inocentes, debemos guardarnos de exponernos a semejantes ataques económicos, tal como estos mismos señores lo hacen sin ningún miramiento en cuanto creen poder halagar con ello a cierto tipo de obrero, obtener una victoria electoral o alguna otra ventaja. ¡Solo porque la plata se extrae en Sajonia, creen necesario embarcarse en el timo del doble patrón. Para ganar un par de votantes, se supone que nuestro partido debe ponerse terriblemente en ridículo en el terreno donde precisamente debería residir su fuerza!

Pero así son nuestros señores literatos. Igual que los literatos burgueses, creen tener el privilegio de no aprender nada y de argüir sobre todo. Nos han fabricado una literatura que busca su igual en ignorancia económica, utopismo novedoso y arrogancia, y cuyo veto por parte de Bismarck nos hizo un gran favor.

En la cuestión del doble patrón no se trata hoy tanto del doble patrón en general como de un doble patrón específico, con la proporción de oro a plata de 15½:1. Esto es, pues, lo que hay que poner de relieve.

El doble patrón se hace cada día más imposible por el hecho de que la relación de valor entre el oro y la plata, antes por lo menos aproximadamente constante y que variaba solo lentamente, está hoy sujeta a fluctuaciones diarias y violentas, y en primer lugar en el sentido de que la plata baja de valor como resultado de la producción inmensamente creciente, especialmente en América del Norte. El agotamiento del oro es un invento de los barones de la plata. Pero sea cual sea la razón del cambio de valor, el hecho permanece, y eso es sobre todo con lo que tenemos que habérnoslas. La plata pierde cada día más la capacidad de servir como medida del valor; el oro la conserva.

La relación de valor entre ambos es hoy de alrededor de 17½:1. Pero los partidarios de la plata quieren dictar una vez más al mundo la antigua relación de 15½:1, y eso es tan imposible como mantener de manera constante y general el hilo y los tejidos hilados a máquina al precio del hilo y los tejidos tejidos a mano. El cuño no determina el valor de las monedas, solo garantiza al receptor el peso y la aleación, y nunca puede transferir a 15½ libras de plata el valor de 17½.

Todo esto está tratado de manera tan clara y exhaustiva en El Capital, capítulo sobre el dinero (capítulo 3, págs. 72 a 120), que no queda nada más que decir al respecto. Para material sobre las últimas fluctuaciones, véase Soetbeer: Edelmetall, Produktion und Wertverhältnis, etc. (Gotha, Perthes, 1879). Soetbeer es una autoridad de primer orden en este campo y el padre de la reforma monetaria alemana: ya antes de 1840 abogó por el “marco” de un tercio de tálero.

Así pues: si la plata se acuña a 15½ pfennig = 1 pfennig de oro, entonces vuelve a las arcas del Estado y todos tratan de deshacerse de ella. Esa fue la experiencia de los Estados Unidos con su dólar de plata acuñado con el contenido antiguo, que vale solo noventa céntimos, y también la de Bismarck, cuando intentó volver a poner en circulación por la fuerza los táleros de plata retirados que habían sido sustituidos por oro.

El señor Dechend, presidente del Banco, se imagina que es posible, mediante el doble patrón, pagar las deudas de Alemania en el extranjero en mala plata en lugar de oro de valor pleno, y así evitar toda crisis del oro, lo que ciertamente sería muy conveniente para el Reichsbank si tan solo funcionara. Pero el único resultado de todo esto es que el propio señor Dechend demuestra ser totalmente incompetente para presidir el banco y que pertenece mucho más a los bancos de la escuela que al Reichsbank.

El junker prusiano, por cierto, también estaría contento si pudiera reembolsar o pagar intereses en plata a 15½:1. Y como esto tendría que arreglarse en casa, semejante engañifa de los acreedores por parte de los deudores sería ciertamente factible..., si la nobleza pudiera encontrar a alguien que le suministrara plata a 17½:1 para que ella pudiera reembolsar a 15½:1. Pues sus propios medios no le permiten el reembolso. Pero él tuvo que tomar su plata a 15½, de modo que todo quedaba para él como antaño.

En lo que respecta a la producción alemana de plata, la extracción a partir de mineral alemán ocupa cada año una posición más exigua al lado de la extracción (renana) a partir de mineral sudamericano. En 1876, la producción total en Alemania fue de unas 280.000 libras, de las cuales 58.000 procedían de mineral sudamericano, y ha seguido aumentando desde entonces.

Que la reducción forzosa de la plata a moneda fraccionaria debe reducir aún más el valor de la plata, está claro; el consumo de plata para otros fines es insignificante en comparación con su consumo para dinero, y por lo tanto no aumenta porque la desmonetización arroje más plata al mercado.

Que Inglaterra vaya a introducir alguna vez el doble patrón, no es algo que pueda pensarse. Ningún país que tiene el patrón oro puede ahora reintroducir el doble patrón por un período de tiempo prolongado. Un doble patrón general es, además, una imposibilidad general. Si todo el mundo se pusiera de acuerdo en que hoy la plata vuelva a tener el valor de 15½:1, no pueden alterar el hecho de que vale solo 17½:1, y no hay absolutamente nada que hacer al respecto. Con la misma facilidad podrían adoptar la decisión de que 2 x 2 sean 5.

Bamberger nos prestó innumerables servicios en nuestro primer período de exilio; era un hombre muy decente y servicial, el secretario de Karl von Braunschweig. Después le perdimos de vista. Muchos saludos.

Fr. ENGELS

1. La cuestión era la conexión histórica entre el culto de la Virgen María con el niño Jesús y el culto de la diosa Isis, que lleva en su brazo al joven dios Horus. En más de una ocasión se ha supuesto que la mariolatría surgió como imitación de la isolatría aproximadamente en la época en que las estatuas de esta última habían perdido su objeto. — Nota de EDUARD BERNSTEIN.