Noticias de París

[Noticias de París]

[“Neue Rheinische Zeitung” Nr. 25 del 25 de junio de 1848, Suplemento extraordinario]

* Colonia, 24 de junio, 10 de la noche. Las cartas de París del 23 no han llegado. Un correo que ha pasado por aquí cuenta que a su partida de París había estallado la lucha entre el pueblo y la Guardia Nacional y que a cierta distancia de París había oído un fuerte estruendo de cañones.

Noticias de París

[“Neue Rheinische Zeitung” Nr. 26 del 26 de junio de 1848, Suplemento extraordinario]

* Colonia, 25 de junio, 10 de la noche. Las cartas de París han vuelto a faltar; los periódicos parisinos que han llegado hoy son del 23 y, con un servicio de correos regular, tendrían que haber llegado aquí ayer por la tarde. Las únicas fuentes de que disponemos en estas circunstancias son los informes confusos y contradictorios de los diarios belgas y nuestro propio conocimiento de París. Hemos intentado, a partir de ello, dar a nuestros lectores una imagen lo más fiel posible de la insurrección del 23 de junio.

Falta tiempo para más apostillas críticas. Mañana expondremos nuestra opinión detallada, así como el informe más extenso sobre la sesión de la Cámara de París del 23.

Detalles sobre el 23 de junio

[“Neue Rheinische Zeitung” Nr. 26 del 26 de junio de 1848, Suplemento extraordinario]

* La insurrección es una insurrección puramente obrera. El resentimiento de los obreros ha estallado contra el gobierno y la Asamblea, que han defraudado sus esperanzas, que día a día toman nuevas medidas en interés de la burguesía contra los obreros, que han disuelto la comisión de los trabajadores en Luxemburgo[***], restringido los talleres nacionales[**], dictado la ley contra las aglomeraciones. El carácter decididamente proletario de la insurrección se desprende de todos los detalles.

Los bulevares, la gran arteria de la vida parisina, fueron el escenario de las primeras aglomeraciones. Desde la Porte Saint-Denis hasta la vieja calle del Temple todo estaba atestado de gente. Obreros de los talleres nacionales declaraban que no irían a la Sologne, a los talleres nacionales allí establecidos; otros contaban que habían partido hacia allí la víspera, pero que ya en la barrera de Fontainebleau habían esperado en vano las hojas de ruta y la orden de partida que la noche anterior se les había prometido.

Hacia las diez se llamó a las barricadas. La parte oriental y sudoriental de París, a partir del barrio y faubourg Poissonnière, fue rápidamente, aunque al parecer todavía de manera bastante desordenada y sin cohesión, cubierta de barricadas. Las calles Saint-Denis, Saint-Martin, Rambuteau, el faubourg Poissonnière y, en la orilla izquierda del Sena, los accesos de los faubourgs Saint-Jacques y Saint-Marceau —las calles Saint-Jacques, La Harpe, La Huchette y los puentes adyacentes— fueron más o menos fuertemente fortificados. En las barricadas se enarbolaban banderas con la inscripción: “¡Pan o muerte!” o: “¡Trabajo o muerte!”.

De esta manera, la insurrección se apoyaba decididamente en la parte oriental de la ciudad, predominantemente habitada por obreros; primero en los faubourgs Saint-Jacques, Saint-Marceau, Saint-Antoine, du Temple, Saint-Martin y Saint-Denis, en los “aimables faubourgs”[*], luego en los barrios situados entre ellos (quartiers Saint-Antoine, du Marais, Saint-Martin y Saint-Denis).

A las barricadas siguieron los ataques. El puesto de guardia del bulevar Bonne Nouvelle, que en casi todas las revoluciones es el primero en ser asaltado, estaba ocupado por la Guardia Móvil. El pueblo lo desarmó.

Pero poco después la guardia burguesa de los barrios occidentales se acercó para el relevo. Volvió a ocupar el puesto. Un segundo destacamento ocupó la alta acera frente al Théâtre du Gymnase, que domina un gran tramo de los bulevares. El pueblo intentó desarmar los puestos avanzados; pero de momento ninguna de las partes hizo uso de las armas.

Finalmente llegó la orden de tomar la barricada transversal del bulevar a la altura de la Porte Saint-Denis. La Guardia Nacional avanzó, con el comisario de policía a la cabeza; se parlamentó; cayeron algunos disparos, sin que esté claro de qué lado partieron, y el fuego se generalizó rápidamente.

De inmediato, el puesto de Bonne Nouvelle abrió también fuego; un batallón de la segunda legión, que ocupaba el bulevar Poissonnière, avanzó asimismo con los fusiles cargados. El pueblo quedó rodeado por todos lados. Desde sus posiciones ventajosas y en parte seguras, la Guardia Nacional abrió un violento fuego cruzado contra los obreros. Estos se defendieron durante media hora; finalmente fueron tomados el bulevar Bonne Nouvelle y las barricadas hasta la Porte Saint-Martin. Aquí la Guardia Nacional, hacia las once, había tomado igualmente las barricadas desde el lado del Temple y ocupado los accesos al bulevar.

Los héroes que asaltaron estas barricadas fueron los burgueses del segundo distrito, que se extiende desde el Palais Ex-Royal[**] hasta todo el faubourg Montmartre. Aquí viven los ricos tenderos[1] de la calle Vivienne, de Richelieu y del bulevar de los Italianos, los grandes banqueros de las calles Laffitte y Bergère, y los alegres rentistas de la Chaussée d’Antin. Aquí viven Rothschild y Fould, Rougemont de Lowemberg y Ganneron. Aquí se encuentra, en una palabra, la Bolsa, Tortoni y todo lo que de ellas depende y cuelga.

Estos héroes, que en primer lugar y ante todo se habían pronunciado por la república roja, fueron también los primeros en comparecer en el lugar. Es significativo que la primera barricada del 23 de junio fuese tomada por los vencidos del 24 de febrero. Avanzaron con tres mil hombres; cuatro compañías tomaron al paso de carga un ómnibus volcado. Los insurgentes, no obstante, parecen haberse vuelto a establecer en la Porte Saint-Denis, pues hacia mediodía el general Lamoricière tuvo que avanzar con fuertes destacamentos de la Guardia Móvil, tropas de línea, caballería y dos cañones, para tomar, junto con la segunda legión (la Guardia Nacional del 2.º distrito), una fuerte barricada. Un pelotón de la Guardia Móvil fue obligado a retirarse por los insurgentes.

El combate en el bulevar Saint-Denis fue la señal para el enfrentamiento en todos los barrios orientales de París. Fue sangriento. Más de 30 insurgentes resultaron muertos o heridos. Los airados obreros juraron desencadenarse en la noche siguiente por todos lados y combatir a muerte a la “Guardia municipal de la República”.

A las once se luchaba igualmente en la calle Planche-Mibray (continuación de la calle Saint-Martin hacia el Sena); un hombre resultó muerto.

En la zona de las Halles, calle Rambuteau, etc., se produjeron también sangrientas colisiones. Cuatro o cinco muertos quedaron en el lugar.

A la una tuvo lugar un combate en la Rue du Paradis-Poissonnière; la Guardia Nacional disparó; el resultado se desconoce. En el faubourg Poissonnière, después de un sangriento choque, dos suboficiales de la Guardia Nacional fueron desarmados.

La calle Saint-Denis fue despejada mediante cargas de caballería.

En el faubourg Saint-Jacques se luchó con gran violencia. En las calles Saint-Jacques y La Harpe, en la plaza Maubert, se asaltaron barricadas con éxito variable y se disparó intensamente con metralla. También en el faubourg Montmartre las tropas dispararon con cañones.

Los insurgentes fueron rechazados en general. El Ayuntamiento quedó libre; hacia las tres, la insurrección estaba limitada a los faubourgs y al Marais.

Por lo demás, se veían pocos guardias nacionales sin uniforme (es decir, obreros que no tienen dinero para costearse el uniforme) con las armas. En cambio, había entre ellos personas que portaban armas de lujo, escopetas de caza, etc. También guardias nacionales montados (desde siempre los jóvenes de las familias más ricas) se habían incorporado a pie a las filas de la infantería. En el bulevar Poissonnière, algunos guardias nacionales se dejaron desarmar tranquilamente por el pueblo y después huyeron.

Hacia las cinco, el combate continuaba aún cuando un chaparrón lo suspendió de repente.

No obstante, en algunos puntos se siguió luchando hasta bien entrada la noche. A las nueve sonaban aún disparos de fusil en el faubourg Saint-Antoine, el centro de la población obrera.

Hasta ese momento, la lucha no se había librado aún con toda la violencia de una revolución decisiva. La Guardia Nacional, a excepción de la segunda legión, parece haber vacilado, en su mayoría, al atacar las barricadas. Los obreros, furiosos como estaban, se limitaron, como es natural, a la defensa de sus barricadas.

Así se separaron al anochecer, después de que ambos bandos se hubieran dado cita para la mañana siguiente. El primer día de lucha no proporcionó ventaja alguna al gobierno; los insurgentes rechazados podían, durante la noche, volver a ocupar los puestos perdidos, como efectivamente lo hicieron. En cambio, el gobierno tenía en su contra dos hechos importantes: había disparado con metralla y no había vencido el motín en el primer día. Pero con la metralla y con una noche, no de victoria sino de mero armisticio, el motín cesa y comienza la revolución.

Escrito por F. Engels.

[1] Tenderos.

Noticias de París

[“Neue Rheinische Zeitung” Nr. 27 del 27 de junio de 1848]

* Colonia, 26 de junio. Las noticias de París que acaban de llegar ocupan tanto espacio que nos vemos obligados a omitir todos los artículos razonadores.

Por eso, sólo dos palabras a nuestros lectores. La dimisión de Ledru-Rollin y de Lamartine, así como de sus ministros; la dictadura militar de Cavaignac trasplantada de Argel a París; Marrast dictador civil; París nadando en sangre, la insurrección desarrollada hasta convertirse en la mayor revolución jamás ocurrida, la revolución del proletariado contra la burguesía: he aquí nuestras últimas noticias de París. A los contornos gigantescos de esta Revolución de Junio no le bastan tres días, como a la Revolución de Julio y a la Revolución de Febrero, pero la victoria del pueblo es más indudable que nunca. La burguesía francesa se ha atrevido a lo que nunca se atrevieron los reyes franceses: ella misma ha echado su suerte. Con este segundo acto de la revolución francesa comienza verdaderamente la tragedia europea.

El “Northern Star” sobre la “Neue Rheinische Zeitung”

[“Neue Rheinische Zeitung” Nr. 27 del 27 de junio de 1848]

El órgano de los cartistas ingleses, el “Northern Star”, redactado por Feargus O’Connor, G. Julian Harney y Ernest Jones, contiene en su último número un reconocimiento de la manera en que la “Neue Rheinische Zeitung” interpreta el movimiento popular inglés y defiende la democracia en general.

Agradecemos a los redactores del “Northern Star” la forma amistosa y auténticamente democrática en que han mencionado nuestro periódico. Les aseguramos al mismo tiempo que el revolucionario “Northern Star” es el único diario inglés cuyo reconocimiento nos importa.