COLONIA, 31 DE DICIEMBRE. JAMÁS UN MOVIMIENTO REVOLUCIOnario tuvo una obertura tan edificante como la revolución
de 1848. El Papa la bendijo canónicamente y las cuerdas del
arpa eólica de Lamartine vibraron con las melancólicas melodías
filantrópicas que tenían como letra la fraternité, la fraternización
de los individuos y de las naciones.
¡Abracémonos, millones,
Besemos al universo entero!393
En este momento el Papa se halla en Gaeta, expulsado de Roma
y acogido a la protección del rey Fernando, mezcla de tigre y de
idiota, el Iniciatore de Italia,394 e intriga contra ésta con su enemigo
jurado e innato, Austria, a quien en sus tiempos felices amenazara
con la excomunión. Las recientes elecciones a la Presidencia de
Francia han suministrado los datos estadísticos sobre la impopula
ridad de Lamartine, el traidor.395 Nada más filantrópico, más huma
393 Tomado de la oda “A la alegría”, de Schiller.
394 El papa Pío IX dirigió, tan pronto fue electo en 1846, avanzadas reformas liberales,
emprendiendo así cambios para desviar el movimiento popular (principalmente, una
amnistía parcial para los presos políticos y abolición de la censura). Después del levanta
miento insurreccional en Roma, el papa Pío IX escapó, el 24 de noviembre de 1848, hacia
Gaeta.
395 En las elecciones presidenciales del 10 de diciembre de 1848 en Francia, Luis Bonapar-

no, más débil que las revoluciones de Febrero y Marzo; nada, en
cambio, más brutal que las necesarias consecuencias de este huma
nismo de la debilidad. Testigos: Italia, Polonia, Alemania y, sobre
todo, los vencidos de junio.
Sin embargo, con la derrota de los obreros franceses en junio,
quedaron derrotados también los vencedores de las mismas jorna
das. Ledru-Rollin y los otros hombres de la Montaña396 fueron des
plazados por el partido de los republicanos burgueses, por el parti
do del National;397 el partido del National fue desplazado por la
oposición dinástica,398 Thiers-Barrot, y ésta, a su vez, habría cedido
el puesto a los legitimistas399 si no se hubiese cerrado ya el ciclo de
las tres restauraciones y Luis Napoleón fuese algo más que la urna
vacía en que los campesinos franceses depositaron los sufragios que
anunciaban su incorporación al movimiento revolucionario-social
y los obreros de Francia sus votos condenando a todos los dirigen
tes de las épocas recorridas, los Thiers-Barrot, los Lamartine y los
Cavaignac-Marrast. Pero consignemos el hecho de que la derrota
de la clase obrera revolucionaria francesa acarreó como inevitable
consecuencia la derrota de la burguesía francesa republicana, ante
la que acabamos de sucumbir.
La derrota de la clase obrera en Francia y la victoria de la bur
guesía francesa representaban, al mismo tiempo, el nuevo amordazamiento de las nacionalidades que habían respondido con sus
heroicos intentos de emancipación al canto del gallo galo.400 Polo
nia, Italia e Irlanda volvieron a verse violadas, incendiadas y pasa
das a cuchillo por los esbirros prusianos, austríacos e ingleses. La
te obtuvo 5 430 000 votos. Lamartine, el candidato del partido del National, evidenció un
completo fracaso al obtener apenas 17900 votos, cifra muy inferior a cualquiera de la obte
nida por Cavaignac, Ledru-Rollin y Raspail.
396 La Montaña: se trata del grupo político dirigido por Ledru-Rollin. Eran republicanos
y demócratas pequeñoburgueses, cuyo órgano público era el Réforme. Más tarde se unirían a
los socialistas pequeñoburgueses dirigidos, por Louis Blanc.
397 Véase supra, nota 117.
398 Véase supra, nota 120.
399 Véase supra, nota 121.
400 Véase supra, nota 281.

derrota de la clase obrera en Francia y la victoria de la burguesía
francesa, fueron, al mismo tiempo, la derrota de las clases medias
en todos los países europeos, donde las clases medias, unidas por
un momento al pueblo, habían respondido al canto del gallo galo
con su sangriento levantamiento en contra del feudalismo. ¡Nápoles, Viena, Berlín! La derrota de la clase obrera en Francia y la vic
toria de la burguesía francesa señalaron, a la vez, el triunfo de
Oriente sobre Occidente, la derrota de la civilización por la barba
rie. En la Valaquia, comenzó la opresión de los romanos por los
rusos y sus instrumentos, los turcos,401 en Viena, la libertad germá
nica se vio estrangulada por croatas, panduros,402 checos, serechanos403 y demás canalla, y en los actuales momentos el zar se halla
omnipresente en Europa. De allí que el derrocamiento de la bur
guesía en Francia, el triunfo de la clase obrera francesa y la emanci
pación de la clase obrera en general sean hoy la consigna de la libe
ración europea.
Ahora bien, el país que convierte a naciones enteras en prole
tarios suyos, que envuelve en la maraña de sus gigantescos ejérci
tos a todo el mundo, que ya una vez ha cubierto con su dinero los
gastos de la restauración europea y en cuyo seno se han desarro
llado las contradicciones de clase hasta cobrar su forma más acu
sada y desvergonzada, Inglaterra, parece la roca contra la que se
estrellan las olas de la revolución y que asfixia por el hambre ya en
la entraña materna a la nueva sociedad. Inglaterra domina el mer
cado mundial. Una transformación de las condiciones económi
co-nacionales en cualquier país del continente europeo o en todo
el continente europeo en su conjunto sin Inglaterra, es una tem
401 En junio de 1848, en la Valaquia (Bucarest), después de la huida del príncipe Bibesko
ante las fuerzas liberales, se formó un Gobierno provisional que impulsó una serie de refor
mas liberales, una Constitución según el modelo europeo y también un acuerdo de paz con
los turcos.
402 Véase supra, nota 83.
403 Serechanos: desde 1700, los serechanos fueron agregados a los regimientos austriacos
fronterizos, para las campañas menores de defensa contra los turcos, como tropas de caba
llería que hacían las funciones de exploración y vanguardia.

pestad en un vaso de agua.404 Las condiciones de la industria y el
comercio dentro de cada nación se hallan dominadas por sus rela
ciones de tráfico con otras naciones y por su actitud ante el mer
cado mundial. Inglaterra domina al mercado mundial y la burgue
sía domina a Inglaterra.
La liberación de Europa, ya se trate del levantamiento hacia la
independencia de las nacionalidades oprimidas o del derrocamien
to del absolutismo feudal, se halla condicionada, consiguientemen
te, por el levantamiento victorioso de la clase obrera francesa. Pero
toda revolución social en Francia se estrella necesariamente contra
la burguesía de Inglaterra, contra la dominación mundial, indus
trial y comercial de la Gran Bretaña. Lo mismo en Francia que en
el resto del continente europeo en general, toda reforma social par
cial queda reducida, cuando pretende ser definitiva, a un vacuo y
piadoso deseo. Y la vieja Inglaterra sólo se verá derrocada por una
guerra mundial, la única que puede brindar al partido cartista,405
al partido obrero inglés organizado, las condiciones necesarias para
un levantamiento victorioso contra sus gigantescos opresores.
Cuando los cartistas se hallen a la cabeza del gobierno inglés habrá
llegado el momento de que la revolución social pase del reino de la
utopía al reino de la realidad. Y toda guerra europea en que se vea
envuelta Inglaterra será una guerra mundial. Se librará en el Cana
dá y en Italia, en las Indias orientales y en Prusia, en África y en el
Danubio. Y la guerra europea será la primera consecuencia a que
conducirá la revolución obrera victoriosa en Francia. Inglaterra
volverá a ponerse, como en tiempos de Napoleón, a la cabeza
de los ejércitos contrarrevolucionarios, pero la guerra misma se
encargará de colocarla al frente del movimiento revolucionario y
de hacer que se redima de sus pecados contra la revolución del
siglo XVIII.
404 Tempestad en un vaso de agua: era el símil para una excitación en un distrito fronteri
zo que no produjo ninguna consecuencia; Montesquieu lo aplicó con respecto a las confu
siones subsistentes en la pequeña República de San Marino.
405 Véase supra, nota 49.

Levantamiento revolucionario de la clase obrera francesa y guerra
mundial: he allí el programa con que se abre el año 1849.
[Neue Rheinische Zeitung, núm. 184,1 de enero de 1849]