La “Kölnische Zeitung” sobre las elecciones

[Neue Rheinische Zeitung
Núm. 210, del 1 de febrero de 1849]

* Colonia, 30 de enero. ¡La “Kölnische Zeitung” ha recibido por fin informes electorales, y además informes que, en cierta medida, vierten aceite sobre sus heridas!

“¡Los informes electorales democráticos”, exclama Ehren-Brüggemann, ebrio de alegría, “los informes electorales democráticos (es decir, la ‘Neue Rheinische Zeitung’) ‘han exagerado enormemente’! Las reclamaciones nos llegan ahora de todos lados.”

¡De todos lados! La “Kölnische” nos aplastará con el peso de sus “reclamaciones”. Dos páginas repletas de boletines electorales, cada uno de ellos una “enorme exageración” de la “Neue Rheinische Zeitung”, cada uno demostrando una victoria de los constitucionales, ¿nos harán subir a las mejillas el más púrpura rubor de vergüenza?

Al contrario.

Ehren-Brüggemann no “exagera”. Le llegan realmente, summa summarum, cuatro reclamaciones enteras: ¡del Oeste (Tréveris), del Norte (Hamm), del Sur (Siegburg) y del Este (Arnsberg)! ¿No son estas “reclamaciones de todos lados” contra la “enorme exageración de los informes electorales democráticos”?

Dejémosle por ahora el goce de creer que en estos cuatro lugares decisivos han vencido los constitucionales. De todos modos, este goce le será amargado por el dolor de que, en muchos lugares, los constitucionales han sucumbido a la “seductibilidad de las masas”.

¡Ingenuo reconocimiento de los constitucionales de que para ellos las “masas” no son “seductibles”!

Pero un consuelo le queda a la “Kölnische Zeitung”. ¿Y qué consuelo?

El consuelo de que el corresponsal de Coblenza de la “Deutsche Zeitung” es su compañero de sufrimientos, de que en esta desdichada constelación ha pronunciado palabras apropiadas, dignas de figurar en las primeras columnas de la “Kölnische Zeitung”:

“Notad que la cuestión política también en este punto, como en todas partes, se empequeñece ante la social, que incluso se disuelve del todo en ella.”

Hasta hace unos pocos días, la “Kölnische Zeitung” no quería saber nada de la cuestión social. Jamás, o a lo sumo con cierta frivolidad (en la medida en que le es posible a la “Kölnische” ser frívola), llegaba a hablar de ese ser del más allá. Se comportaba de manera impía, incrédula, librepensadora hacia ella. Entonces, de pronto, le pasa como al pescador de “Las mil y una noches”; como ante él se alzó gigantesco el genio de la vasija desprecintada y pescada del fondo del mar, así surge de repente, ante la trémula “Kölnische”, de la urna electoral, el amenazante espectro gigante de la “cuestión social”. Aterrado, Ehren-Brüggemann cae de rodillas; su última esperanza se desvanece, el espectro se traga de un sorbo toda su “cuestión política”, tiernamente mimada durante años, junto con el fundamento jurídico y accesorios.

Política astuta de la “Kölnische Zeitung”: intenta disimular su derrota política con su derrota social.

Este descubrimiento de que ha sido batida no solo en el terreno político, sino también en el social, ¡ésa es la mayor experiencia electoral primaria de la “Kölnische”!

¿O acaso la “Kölnische Zeitung” ya había delirado antes por la “cuestión social”?

En efecto, Montesquieu LVI. había declarado en la “Kölnische Zeitung” que la cuestión social era infinitamente importante, y que el reconocimiento de la Constitución otorgada[123] era la solución de la cuestión social.

El reconocimiento de la Constitución otorgada — eso es precisamente lo que la “Kölnische Zeitung” llama la “cuestión política”.

Antes de las elecciones, pues, la cuestión social se disolvía en la política; después de las elecciones, la cuestión política se disuelve en la social. Ésta es, pues, la diferencia, ésa la experiencia de las elecciones primarias: que después de las elecciones es exactamente lo inverso de lo que era un evangelio antes de las elecciones.

“¡La cuestión política se disuelve en la social!”

Dejemos de lado que ya antes de las elecciones hemos explicado, de la manera más palpable posible, que no puede hablarse en absoluto de una “cuestión social” como tal, que cada clase tiene su propia cuestión social y que, con esta cuestión social de una clase determinada, está dada al mismo tiempo una determinada cuestión política para esa clase.[1] Dejemos de lado todas estas glosas marginales frívolas frente a la seria y maciza colonesa, y adentrémonos, en la medida de lo posible, en la línea de pensamiento y el modo de hablar de este periódico lleno de carácter y de profundidad.

Por cuestión social entiende la “Kölnische Zeitung” la pregunta: ¿cómo ayudar a la pequeña burguesía, a los campesinos y al proletariado?

Y ahora, cuando en las elecciones primarias la pequeña burguesía, los campesinos y los proletarios se han emancipado de la gran burguesía, la alta nobleza y la alta burocracia, ahora exclama la “Kölnische Zeitung”: “¡La cuestión política se disuelve en la social!”

¡Hermoso consuelo para la “Kölnische”! Así, que los obreros, los campesinos y los pequeños burgueses hayan derrotado por mayorías clamorosas a los candidatos constitucionales de la “Kölnische Zeitung”, de la gran burguesía y demás respetables señores, no es una derrota de los “constitucionales”, sino meramente una victoria de la “cuestión social”. Que los constitucionales hayan sido derrotados no prueba que los demócratas hayan vencido, sino que la política ha quedado fuera de juego frente a las cuestiones materiales.

¡Profunda profundidad de pensamiento del publicista vecino[**]! Estos pequeños burgueses que penden al borde de la ruina, ¿acaso deliran por la Constitución otorgada? Estos campesinos, oprimidos aquí por las hipotecas y la usura, allí por las cargas feudales, ¿están entusiasmados por los barones financieros y feudales, sus propios opresores, para cuyo provecho y utilidad precisamente se ha inventado la Constitución otorgada? Y más aún, estos proletarios, que al mismo tiempo languidecen bajo la furia reglamentadora de nuestros burócratas y bajo la furia de lucro de nuestra burguesía, ¿tienen motivo para alegrarse de que la Constitución otorgada ciña un nuevo lazo en torno a estas dos clases de chupadores del pueblo?

¿No tienen todas estas tres clases, ante todo, interés en la supresión de la primera cámara, que no los representa a ellos, sino a sus adversarios y opresores directos?

En efecto, la “Kölnische Zeitung” tiene razón: la cuestión social engulle a la política, ¡las clases recién ingresadas en el movimiento político votarán, en interés de la “cuestión social”, contra su propio interés político y en favor de la Constitución otorgada!

¿Pueden los pequeños burgueses y los campesinos, y más aún los proletarios, hallar una forma de Estado mejor para la representación de sus intereses que la república democrática? ¿No son precisamente estas clases las más radicales, las más democráticas de toda la sociedad? ¿No es el proletariado precisamente la clase específicamente roja? — ¡Da lo mismo!, exclama la “Kölnische”, la cuestión social se traga a la política.

Para la “Kölnische”, la victoria de la cuestión social es al mismo tiempo la victoria de la Constitución otorgada.

Pero la “cuestión social” de la “Kölnische Zeitung” tiene también un carácter muy particular. Basta leer el informe de la “Kölnische Zeitung” sobre las elecciones a la primera cámara[**] y su “feliz resultado”, que consiste en que el señor Joseph Dumont ha sido elegido elector. La verdadera cuestión social de la “Kölnische Zeitung” queda, desde luego, resuelta con ello, y frente a ella desaparecen todas las “cuestiones sociales” subordinadas que pudieran haber surgido con motivo de las elecciones a la plebeya segunda cámara.

¡Ojalá que la tormenta de la “cuestión política” histórico-mundial que en este instante se alza amenazadora en París no quiebre sin piedad la delicada “cuestión social” de la “Kölnische Zeitung”!