El zar y sus lacayos

[„Neue Rheinische Zeitung“ 
Nr. 293 del 9 de mayo de 1849] 

* Colonia, 8 de mayo. Se dice que el enviado francés en Berlín ha protestado contra la entrada de los prusianos en Sajonia. 

Así pues, por fin se percata el gobierno francés de que la contrarrevolución de Europa oriental también a ella la amenaza, de que la nueva Santa Alianza* no tiene por último y supremo fin otro que la conquista y, esta vez acaso — ¿tal vez el reparto de Francia? 

Sabemos de fuente positiva que en el tratado concluido entre el zar ortodoxo y sus dos lacayos de Olmütz y Potsdam, se declara como objetivo último de la alianza la conquista de Francia, la aniquilación de la república y la elevación al trono de Francia y Navarra del «rey legítimo», del «hijo de san Luis», del idiota Enrique de Burdeos. 

Que Odilon Barrot está en el complot, es apenas dudoso. 

¡Eso, milicianos prusianos, es lo que se os exige! Se os llama lejos del hogar patrio, de mujer e hijos, para luchar primero contra vuestros hermanos en Alemania y Prusia, para ayudar a sojuzgar el pequeño resto de libertad que conquistasteis el año pasado — luego contra los húngaros, que acuden en auxilio de vuestra libertad amenazada — y cuando hayáis culminado esta obra para satisfacción de vuestros lacayos y de vuestro supremo amo y señor, el zar Nicolás, entonces se os conducirá allende el Rin contra el pueblo cuyas heroicas insurrecciones de 1789-1794, 1830 y 1848 os han procurado toda la libertad de que gozáis. 

Para esto os conquistasteis el año pasado, como luchadores de barricadas y como masas populares amenazantes, alguna libertad: ¡para que ahora, como milicianos de la Landwehr, ayudéis a aplastarla vosotros mismos y, finalmente, al servicio de vuestro altísimo señor, el zar ruso, destruyáis también los dos baluartes de la libertad, Hungría y Francia!