[«Neue Rheinische Zeitung» nº 123 del 22 de octubre de 1848]

Colonia, 21 de octubre. Una y otra vez volvemos, y siempre con renovada satisfacción, a nuestro «Estado constitucional modelo», a Bélgica.

En un número anterior de nuestro periódico demostramos que «el mayor vasallo de Leopoldo es el pauperismo». Demostramos que, si los crímenes, aun sólo los de los muchachos y muchachas menores de 18 años, siguiesen desarrollándose de modo natural en la misma proporción que de 1845 a 1847, «en el año 1856 toda Bélgica estaría en la cárcel, incluidos los niños no nacidos». Demostramos allí mismo que el crecimiento del pauperismo y del crimen va a la par del agotamiento de las fuentes de ingresos industriales de Bélgica (nº 68 de la «N[eue] Rh[einische] Z[eitung]»).

Hoy echamos un vistazo a las condiciones financieras del «Estado modelo».

| Francos |
|---|---|
| El presupuesto ordinario de 1848....... | 119.000.000 |
| Primer empréstito forzoso................... | 12.000.000 |
| Segundo empréstito forzoso............... | 25.000.000 |
| Billetes de banco de curso forzoso*........ | 12.000.000 |
| Suma total: | 168.000.000 |

A añadir: Billetes de banco de curso forzoso, bajo garantía del Estado -- 40.000.000

Total: 208.000.000

Bélgica, nos cuenta Rogier, se yergue como una roca azotada por las tormentas de la historia mundial, pero imperturbable. Se asienta sobre las montañas primigenias de sus sólidas instituciones. Los 208.000.000 de francos son la traducción prosaica de la fuerza milagrosa de esas instituciones modelo. La Bélgica constitucional no perece por el desarrollo revolucionario. Perece ignominiosamente por — la bancarrota.

El ministerio liberal belga, el ministerio Rogier, es, como todos los ministerios liberales, nada más que un ministerio de capitalistas, de banqueros, de la alta burguesía. Veremos de inmediato cómo, a despecho del pauperismo creciente y de la industria en decadencia, no desdeña los medios más refinados para explotar una y otra vez a todo el pueblo en provecho de los barones de la banca.

El segundo empréstito, que figura en la recopilación anterior, les fue arrancado a las Cámaras principalmente mediante la seguridad de que se querían amortizar los bonos del Tesoro. Estos bonos del Tesoro habían sido emitidos bajo el ministerio católico de Theux por el ministro de Finanzas católico Malou. Estos bonos del Tesoro se habían emitido por empréstitos voluntarios que algunos barones financieros habían hecho al Estado. Constituyeron el tema principal, el tema inagotable de las diatribas plañideras de nuestro Rogier y sus secuaces liberales contra el ministerio de Theux.

¿Qué hace ahora el ministerio liberal? Anuncia en el *Moniteur* —Bélgica posee su *Moniteur*— una nueva emisión de bonos del Tesoro al 5 por ciento.

¡Qué desvergüenza, emitir bonos del Tesoro después de haberse sustraído un empréstito forzoso de 25.000.000 de francos sólo bajo el pretexto de amortizar los bonos del Tesoro tan vilipendiados emitidos por Malou! Pero no basta.

Los bonos del Tesoro se emiten al 5 por ciento. Las obligaciones belgas, que también están bajo garantía del Estado, rinden un interés del 7 y 8 por ciento. ¿Quién, pues, va a meter su dinero en bonos del Tesoro? Y además, la situación del país en general y los empréstitos forzosos han dejado pocos que se hallen en condiciones de hacer anticipos voluntarios al Estado.

¿Cuál es, pues, la finalidad de esta nueva emisión de bonos del Tesoro?

Los bancos no han podido ni con mucho poner todos en circulación los billetes de curso forzoso para cuya emisión los autorizó el gobierno liberal. En sus carteras se encuentran todavía algunos millones de esos papeles inútiles, que naturalmente no rinden nada mientras permanecen herméticamente encerrados en las carteras. ¿Existe un medio mejor para poner en circulación ese papel que dárselo al Estado a cambio de bonos del Tesoro que rinden el 5 por ciento?

[258] El «Estado constitucional modelo» 439

El banco obtiene de este modo, por varios millones de recortes de papel que no le han costado nada y que en general sólo tienen un valor de cambio porque el Estado les ha dado un valor de cambio, el 5 por ciento. La plebe belga, sujeta a impuestos, encontrará en el próximo presupuesto un déficit de algunos cientos de miles de francos más, que deberá sufragar como es su deber, todo en beneficio del pobre banco.

¿Es de extrañar que los barones financieros belgas encuentren la monarquía constitucional más lucrativa que la república? El ministerio católico fomentaba y cuidaba principalmente los intereses más sagrados, es decir, los intereses materiales de los terratenientes. El ministerio liberal trata con igual esmero cariñoso los intereses de los terratenientes, de los barones financieros y de los lacayos de la corte. ¡Qué milagro que, bajo su diestra mano, esos llamados partidos que, con igual voracidad, se abalanzan sobre la riqueza nacional, o más bien en Bélgica sobre la pobreza nacional, y en esa ocasión se agarraban a veces de los pelos, ahora todos reconciliados se echan en brazos unos de otros y no forman ya más que un único gran partido, el «partido nacional»!

Escrito por Karl Marx.

* Debe decir 12 millones.