Disolución de la Segunda Cámara

[Disolución de la segunda Cámara]

[«Neue Rheinische Zeitung» N.º 285, del 29 de abril de 1849, Segunda Edición]

*Colonia, 28 de abril. Lo que hoy al mediodía ya circulaba en la ciudad como rumor se ha confirmado esta noche: el rey y su ministerio de la ley marcial han disuelto la segunda Cámara.

Los detalles se encuentran más abajo, con fecha de Berlín.

El rey y los ministros de la ley marcial han faltado así de nuevo a su palabra. Conforme a la carta de la ley marcial otorgada del 5 de diciembre, las Cámaras estaban expresamente convocadas a «revisar la Constitución». Sólo después de que las primeras Cámaras reunidas bajo esta Constitución hubieran revisado ese adefesio, debía alcanzar aquélla plena y definitiva validez. Así se imponía en diciembre del año pasado.

Las Cámaras tenían, pues, un mandato al menos parcialmente constituyente. Mientras no hubieran cumplido ese mandato, mientras no hubieran revisado la Constitución de acuerdo con la corona, no podían ser disueltas, tan poco como la difunta Asamblea para el acuerdo de la Constitución prusiana.

No obstante, se las ha dispersado — ¡a esta miserable segunda Cámara, reunida bajo la dictadura del sable y la presión de las bayonetas, mediante soborno, intimidación y engaño!

¡A eso llaman «honor prusiano», «fidelidad prusiana»!

Si los ministros hubieran esperado unas semanas más, quizá la revolución húngaro-austríaca les habría ahorrado la molestia y habría hecho saltar a ambas Cámaras.

Por lo demás, lo que este nuevo golpe de fuerza significa está a la vista. Se nos hará sentir el dominio del sable en segunda potencia; se nos otorgarán, con la mayor gracia, leyes de prensa, leyes de clubes, leyes contra tumultos, leyes de carteles, etc., de modo que al filisteo alemán se le saltarán los ojos. Se perseguirá, se someterá a medidas disciplinarias, se arrestará; se generalizará el estado de sitio y, para coronar la obra, se introducirá finalmente una nueva Constitución, una ley electoral con censo y una Cámara de los Lores, en la que la actual primera Cámara figurará como segunda.

En una palabra, se irá tan lejos como lo permita el coraje prusiano.

Por nuestra parte, sólo deseamos que el señor Manteuffel convoque de nuevo a la fenecida Dieta Unida.