en Stuttgart

Querido Barón, Londres, 1 de febrero de 92

Adjunto la carta de Labriola a Tussy; no creo que su publicación pudiera pasar sin causar malasangre entre diversas personas en Italia, y de ello, en última instancia, sufriría el partido alemán, ya que se le echaría la culpa de la toma de partido a favor o en contra de las personas que se sintieran aludidas por el artículo. Pues, con razón o sin ella, en las embrolladas circunstancias italianas seguramente se sentirán aludidas toda clase de personas — eso se lo he escrito también a Labriola. Y entonces se las empujaría en brazos de los posibilistas, hyndmanistas, fabianos y Dios sabe qué otros envidiosos.

Le he escrito a Labriola que consideraba mejor no imprimir, pero que había dejado el asunto enteramente en tus manos, y que os pusierais directamente de acuerdo. En cualquier caso, Tussy desea que se le devuelva la carta.

Estos días se me ha ocurrido que una exposición de Lutero a partir de sus actos y escritos sería un trabajo muy necesario. En primer lugar, una rectificación tanto de la leyenda protestante como de la mezquina impugnación católica de la misma por parte de Janssen (quien ahora tanto florece en Alemania) sería decididamente oportuna, así como la demostración, desde nuestro punto de vista, de hasta qué punto la Reforma fue un movimiento burgués, directamente necesario. Pero luego, en particular, el paralelo entre el Lutero anterior a Karlstadt, los anabaptistas y la guerra de los campesinos, y el Lutero posterior, por un lado, y los burgueses antes de 1848 y después de ese año, por otro, es muy importante, así como la demostración detallada de cómo se operó paulatinamente ese viraje en Lutero. Ahí habría aún algo que hacer, y sin estudios excesivos, y tú, con el “Tomás Moro”, estás justamente preparado para ello. Además, tienes en Stuttgart la más espléndida biblioteca sobre protestantismo que existe. ¡Verdaderamente, eso sería mejor que traducir a Rogers, cosa que cualquier niño puede hacer!

Saludos de casa a casa.
F.E.