en Hoboken

Londres, 3 de enero de 1891<|
Querido Sorge:

¡Avant tout? Prosit Neujahr para ti y para tu mujer!

Desgraciadamente no he anotado la fecha de mi última tarjeta postal con la respuesta a los puntos más urgentes de tu carta.²

Muchas gracias por la excelente fotografía de ti y de tu mujer. Con gusto te enviaría una mía, si no fuera porque desde el 25 de noviembre tenemos nieve y niebla de manera ininterrumpida, de modo que no es posible ni la toma ni la reproducción de la placa negativa. En cuanto haya luz favorable me haré fotografiar de nuevo, para saber qué aspecto tengo a los 70 años, y enseguida recibirás la tuya.

Louise Kautsky se queda conmigo.³ Estoy muy, muy agradecido a la buena chica por el sacrificio que me hace con ello. Puedo volver a trabajar con tranquilidad y mejor que nunca, pues al mismo tiempo es mi secretaria. Para ella tengo ocupación suficiente, para un hombre que viniera a mi casa de fuera, no. Así todo se arregla de manera inesperadamente favorable y cómoda, y el sol vuelve a lucir en mi casa, aunque fuera siga habiendo niebla.

Creo haberte escrito ya que puedes utilizar mis cartas enteramente a tu gusto. ¡Pero tienes que instruirnos tú sobre América!

Tu reclamación a París, despachada puntualmente.⁴ Si servirá de algo: ¡business is not their force!⁵

Sam Moore, juez superior en Asaba, en el Níger, según las últimas noticias no está bien. Había soportado tan bien el clima, y ahora de pronto tiene diarrea, fiebre y congestión del hígado y del bazo... estoy ansioso por las próximas noticias del correo de pasado mañana. Quiere estar aquí de vuelta en abril, con 6 meses de permiso.

El acontecimiento más importante de los últimos 3 meses en Europa es el despachurramiento de Seliwerstow por Padlewski⁶ y la huida de éste, querida por el gobierno. La demostración de que París es el cuartel general de los mouchards⁷ rusos en el extranjero, de que el espionaje y los servicios infames de la república francesa para el zar son la primera condición de la alianza con Rusia, y finalmente la audaz acción de Padlewski, que tocó vigorosamente todas las fibras simpáticas de la tradición francesa, esto ha sido la gota que colma el vaso. La alianza franco-rusa está muerta antes de haber sido parida y dada a luz (Louise K[autsky] es comadrona, de ahí esta comparación), y no tanto porque los republicanos burgueses no la quisieran aún hoy con gusto, sino porque en Petersburgo se ha visto que en el momento decisivo falla, y por tanto no vale un ardite. Es una ganancia enorme para la paz mundial.

Niebla... oscuridad... tengo que cerrar.

Muchos saludos para tu mujer y para ti mismo.

Tuyo,
F. E.

<|* En el manuscrito: 1890 — ² Ante todo — ³ ejecución puntual no es su fuerte — ⁴ soplón de la policía|>