en Le Perreux

[Odde] Viernes, 4 de julio de 1890

Mi querida Laura:

Espero que hayas llegado a París tan a salvo como nosotros a Noruega. Tuvimos una travesía muy tranquila, aunque mucha gente se mareó; divisamos la costa de Noruega ayer por la tarde y a las 6 estábamos entre islas y peñascos. Remontamos el Hardanger Fjord, que conduce directamente al interior del país, y estamos ahora en el punto más remoto, Odde, donde permaneceremos hasta mañana. Esta mañana he hecho un paseo en coche valle arriba y acabo de regresar; ha llovido un poco, pero no lo bastante para estropear el grandioso paisaje. El sol se puso ayer a las 10, y no hubo verdadera noche, sólo un crepúsculo bastante intenso y, al norte, el cielo enrojecido. Las gentes son muy primitivas, pero una raza sana, fuerte y hermosa; entienden mi danés, pero yo con su noruego no puedo hacer gran cosa. Aquí los invasores llegados en este único barco han despojado al lugar de moneda noruega a cambio de moneda inglesa, y al correos de todos sus sellos.

Mañana salimos de aquí y el lunes estaremos en Drontheim, un buen trecho más al norte. Si la región no empeora respecto a la que hemos visto hoy, quedaré del todo satisfecho. En algunos aspectos se parece a Suiza, en otros vuelve a ser completamente distinta. Hasta ahora la cerveza no es como cabría esperar, pero me reservo el juicio hasta haber visitado las ciudades. Este Odde tiene aproximadamente veinte casas, incluyendo la iglesia, el hotel, el correos y skolehus!¹. Todo construido en madera, aunque tengan, digamos, un millón de veces más piedras que bosque.

Bien, espero que Nim se esté divirtiendo, y tú y Paul también.

¹ la escuela

Si Meme estuviera aquí, tendría mucho que decir sobre mi nariz: el sol me la ha quemado tanto que se me está pelando por todas las esquinas.

Así, pues, cordiales saludos a todos vosotros y pasádselo bien.

Siempre vuestro

F. Engels

Del inglés.
 en el manuscrito en alemán: Nase