en Le Perreux

Londres, 14 de mayo de 1895
41, Regent’s Park Road N.W.

Mi querida Löhr,

Me alegré extraordinariamente —y también Louise y Ludwig— de saber que vosotros dos, tú y Paul, estáis dispuestos y decididos a venir aquí por una temporada, y os habría contestado de inmediato de no ser por estos endemoniados dolores que me han tenido casi loco desde hace una semana y que aún no me han abandonado, de modo que estoy muy lejos de verme libre de dolores, sin una pizca de ánimo e incapaz de nada. El asunto es el siguiente: Hace algún tiempo me salió una hinchazón en el lado derecho del cuello, que al cabo de un tiempo se transformó en un paquete de ganglios linfáticos profundos que, por alguna causa, se había infiltrado. Los dolores se producían por la presión directa de este tumor sobre el nervio y, naturalmente, no desaparecerán hasta que cese esa presión. En este momento avanza muy satisfactoriamente un proceso de reabsorción, pero algunos de estos ganglios supuran y probablemente habrá que sajarlos; sin embargo, como están tan profundos y no afloran más que lentamente, y nosotros los viejos somos bestias tan lentas, no se puede fijar con precisión la fecha de la operación, aunque se espera que sea todavía en el curso de esta semana. En cuanto eso esté hecho, debo ir al mar; pero el momento sigue siendo incierto.

Tal como están las cosas, ¿no sería lo mejor que tú, pongamos, vinieras la semana próxima y entonces pudiéramos, tú y yo, ponernos en camino hacia Eastbourne lo antes posible, instalarnos allí en un alojamiento cómodo y dejarlo todo preparado para los visitantes de Londres? Digo tú y yo porque me propongo retenerte aquí una buena temporada, más tiempo del que probablemente Paul esté dispuesto a separarse de sus estudios, de vuestros animales y de la jardinería; por eso él preferirá hacer lo que tú dices y venir después dando un salto.

En cuanto yo esté fuera de aquí, Louise quiere hacer una limpieza a fondo en mis dos habitaciones, y después podría venir con su bebé y reunirse con nosotros una semana o cosa así; luego podrían venir Tussy y Edward, y después Paul, que para entonces estará ya harto de su soledad, y entonces podremos pensar todos juntos en regresar a Londres y enseñarle a Paul también nuestra nueva vivienda.

Tal es, poco más o menos, el plan que un hombre con dolores neurálgicos en la cabeza es capaz de idear, después de una serie de noches sin dormir y en las actuales circunstancias tan poco decididas; por lo tanto, está sujeto a modificaciones, pues nuevas circunstancias y nuevas ideas podrían hacerlo necesario. Por la presente, te lo someto respetuosamente para tu aprobación o, si fuera preciso, para que lo mejores.

El calor es insoportable. 22°C en la habitación durante todo el día; sin viento, nubes y tormenta amenazante que, por desgracia, solo amenaza. ¡Y eso dos meses después de aquellas heladas tan fuertes!

Afectuosos saludos de los Freyberger para vosotros dos. Saludos a Paul y hasta la vista.

Adjunto un cheque de £10 para tu viaje hasta aquí y para algunas pequeñas compras que tal vez quieras hacer para tu ajuar.

Por favor, hazme saber cuándo podemos esperarte.

Siempre tuyo,
F. Engels

Hay aún otra razón para evitar retrasos innecesarios: tenemos que ir a Eastbourne antes de la semana de Pentecostés, por los excursionistas que viajan con tarifas reducidas, etc.

Muchos saludos a Paul y hasta la vista.