en Zúrich

Londres, 6 de abril del 95
41, Regent’s Park Road, N.W.

Querido Schmidt:
Le agradezco mucho su tenacidad en lo tocante a la «ficción».* Hay aquí, en efecto, una dificultad que sólo he logrado superar gracias a su insistencia en la «ficción». La solución se encuentra en III, 1, páginas 154-157 #71, pero no está elaborada ni destacada con nitidez, y esta última circunstancia me sugiere exponer brevemente este punto en la «N[eue] Z[eit]» vinculándolo a las objeciones de Sombart y de usted. De todos modos, tengo un segundo punto en el que quisiera complementar el tomo III o, más bien, armonizarlo con la situación actual mediante la consideración de ciertos cambios en las relaciones económicas desde 1865.!#”

Pero para desarrollar aquel punto sobre la eficacia y validez de la ley del valor, la cosa se me facilitaría si usted me permitiera, a tal efecto, enlazar no sólo con la «hipótesis» de su artículo del «Centralblatt», sino también con la «ficción» de sus dos cartas, o bien citar uno o dos pasajes de las mismas como determinación más precisa de lo que usted entiende por la hipótesis del artículo. Le ruego, pues, que relea el pasaje arriba citado y me diga luego si me permite presentar estas citas como extraídas de cartas del Dr. C. S[chmidt] dirigidas a mí. En caso de que el pasaje de Marx le convenza de que la ley del valor es, para la producción de mercancías, algo más que una ficción necesaria, y entonces fuéramos de la misma opinión, renunciaría yo naturalmente con gusto a ello.

La señora doctora Freyberger, antaño Louise Kautsky I, se encomienda cordialmente a su memoria, junto con su niña, como yo me pongo muy cordialmente a la memoria de su señora. Suyo

F. Engels