en Barmen

Londres, 20 de marzo de 95
41, Regent’s Park Road, N.W.

Querido Hermann:

Muchas gracias por vuestra amable invitación de boda, de la que desgraciadamente no puedo hacer uso. Estoy —dejando de lado otros impedimentos— una vez más aquejado de mi padecimiento primaveral, que desde hace ya 4 o 5 años me paraliza regularmente por esta época durante un par de semanas. Un poco de reposo volverá a poner la cosa en orden y me permitirá, de aquí a ocho días, vaciar un vaso del mejor a la salud de Elsbeth y de su novio, lo que se hará a conciencia.

Por lo demás, me va bien; me he acostumbrado ahora bastante al régimen doméstico y estomacal que conviene a un señor anciano, tanto que cualquier desviación la siento en seguida por toda clase de pequeñas molestias y recibo el bienintencionado, pero serio, consejo de dejar estar esas cosas. Nunca me hubiera imaginado que la pedantería pudiera imponérsele a uno una vez más como deber de vida y de costumbres.

Bueno, espero que vosotros pasaréis el día muy felices y alegres también sin mí, y deseo a Elsbeth mucha suerte en su nuevo estado matrimonial, junto con una descendencia que se distinga más por la salud que por la cantidad.

Muchos saludos a Emma y a todos los niños

Tu viejo

Friedrich