en París

Londres, 5 de marzo de 1895
41, Regent’s Park Road, N.W.

Estimado ciudadano Vaillant,

Me fue imposible responder antes a su carta del 8 de enero; en estos momentos, para nuestros amigos en Alemania se trata de acelerar todo lo posible la publicación de todos los trabajos, folletos, artículos, etc., que se hallan en preparación, antes de que entre en vigor la nueva ley reaccionaria que los amenaza. Esto me ha llevado, y me lleva aún ahora, a ocuparme desde la mañana hasta la noche de trabajos puramente publicísticos y de la correspondencia relacionada con ellos.

Volviendo a sus proyectos de ley: el primero, Nº 384, delegados agrícolas, trata de una institución de indiscutible utilidad; como medio de propaganda entre los trabajadores agrícolas resultará muy favorable, pero no tiene ninguna perspectiva de adquirir fuerza de ley, sobre todo no en Francia, donde la inspección de fábricas está todavía tan descuidada.

Nº 928, circunscripción agrícola comunal. Este plan entra demasiado en detalles para que yo pueda juzgar sobre él con conocimiento de causa. Sería preciso saber primero si, en la gran mayoría de los casos, la circunscripción comunal no está compuesta predominantemente de bosques, brezales y tierras baldías o, en el mejor de los casos, de suelos que sólo sirven como pastos y en los que no es posible practicar de manera provechosa la agricultura en el sentido estricto de la palabra. Así ocurre en Alemania y, si no me equivoco, en gran parte del norte y del este de Francia. En este caso, si se emprendiera el cultivo de esas tierras sin límites muy estrechos, se correría el peligro de caer en los errores de los Talleres Nacionales de 1848. Pero, como ya he dicho, para formarse una opinión sobre este punto se necesitan conocimientos exactos.

Nº 933, jornada de 8 horas y salario mínimo para los trabajadores del Estado, etc., se corresponde más o menos con lo que aquí ha sido introducido por el Consejo del Condado (County Council) y, en parte, también por el Ministerio de la Guerra y el de Marina. Una medida muy útil como ejemplo para los capitalistas y como medio de propaganda; sin embargo, anteayer los trabajadores abandonaron a los progresistas del Consejo del Condado que habían introducido estas medidas. Tres de esos progresistas fueron batidos, porque una minoría insignificante (de 50 a 300 votos) se concedió a los candidatos “socialistas”, más o menos “revolucionarios”, pero esa minoría bastó para asegurar la elección de reaccionarios “moderados”.

Nº 939, ministerio de Trabajo, etc. Esta división del trabajo, que separaría una parte de las funciones del Ministerio del Interior de éste y las uniría con otras nuevas, hasta ahora descuidadas, me parece muy útil. Sobre los detalles de las atribuciones del nuevo ministerio se podría hablar extensamente el día en que la cosa fuese realizable.

Considero estas proposiciones como puros medios de propaganda, pues en la Cámara actual no tendrían posibilidad alguna de ser aceptadas. Desde este punto de vista, se trataría ante todo de su eficacia y, después, de determinar si no podrían estorbar las futuras acciones del partido en un momento en que fuésemos lo bastante fuertes para pasar a una legislación positiva. Y bajo este aspecto he hecho mis observaciones críticas; y aquí sólo hay un punto que me parece dudoso: si es prudente prometer a los campesinos 40 millones al año en una forma tan determinada y para un fin tan determinado. Los campesinos podrían presentar esta letra de cambio algún día, y precisamente en un momento en que se encontrase un empleo mejor para esa suma.

Gracias por sus observaciones acerca de Wróblewski. He calculado que los aproximadamente 45 diputados socialistas reciben juntos anualmente 400 000 francos del Estado y que con esta suma tal vez no fuera del todo imposible asegurar al único general superviviente de la Comuna una renta anual de, digamos, 1200 francos. Sé muy bien que las exigencias de los distritos electorales a sus diputados no son escasas; pero aquí, creo yo, se trata de la honra de toda la Francia revolucionaria. Será difícil hacer comprender al mundo que, aunque los supervivientes y los sucesores de la Comuna estén representados en la Cámara por 45 diputados, un partido de esta fuerza no sea bastante fuerte para preservar a su viejo general de la miseria extrema. Y, sin embargo, todavía me atrevo a esperar que se encuentre un medio que le permita ir tirando sin tener que exponerse a la humillación de una colecta pública.

Aquí entre nosotros el sentimiento socialista (es mucho más un sentimiento que una idea clara) sigue desarrollándose en las masas, pero las organizaciones existentes y sus jefes persisten en sus querellas y rivalidades, que los condenan a la impotencia. Esto puede llevar a la desesperación a quien no conozca el carácter inglés; en todo caso, parece ser el continente europeo el que da a los ingleses el impulso que necesitan. En Francia, esa banda de bribones que gobierna y explota espantosamente al país no podrá sostenerse mucho tiempo. Lo mismo en Italia, donde la corrupción es aún mucho más desvergonzada. En Alemania todo empuja hacia una crisis, y generales y altos funcionarios del Estado predican abiertamente el golpe de Estado. El fin de siglo toma un giro decididamente revolucionario. En Francia, los socialistas son el único partido realmente honrado; en Alemania, son el único partido de oposición verdadera; en caso de crisis no hay otro partido al que se pueda recurrir. En Austria, todos están de acuerdo en que los socialistas entrarán en el Parlamento; sólo se trata de decidir por qué puerta. Y en Rusia, el pequeño Nicolás[2] nos ha prestado el servicio de hacer la revolución absolutamente inevitable.

Cordiales saludos.
F. Engels

2 Nicolás II.