Estimado señor, en respuesta a su carta del 29 de "enero, siento tener que comunicarle que nuestro autor no ha dejado manuscritos de utilidad para los traductores rusos en los que desarrolle sus opiniones sobre la situación de la tenencia de la tierra en Rusia y las conclusiones que de ello se derivan. Todo lo que pude encontrar fue simplemente un voluminoso conjunto de extractos de estadísticas rusas y documentos económicos generales, los que, contra su costumbre, no están intercalados con notas propias. Adjunto una carta enviada para usted desde Berlín y el señor E., mencionado en ella, me ruega completarla con la siguiente información. Hace algún tiempo fue interrogado CORRESPONDENCIA (1895] 337 por un tal doctor Lux, que escribe sobre cuestiones económi..;, cas, acerca de si vale la pena traducir sus Ocherki;1 en caso. de respuesta afirmativa, quería saber si el señor E. estaría"'" dispuesto a recomendar la publicación de una traducción alemana. A esto él respondió que le parecía muy bien. No sólo estaría dispuesto a recomendar su publicación en Dietz, sino que, tras su aparición, incluso escribiría con gusto un artículo en NZ para llamar la atención sobre la importancia de sus investigaciones. Pero simultáneamente destacaría que no está de acuerdo con algunas de sus conclusiones. Al mismo tiempo, él, es decir E., aclara que no es la persona indicada para autorizar una traducción por lo cual es preferible que el traductor, un amigo del doctor Lux, solicite a Ud. directamente su consentimiento. Para evitar indiscreciones insistió en que la carta le fuera enviada a usted a través de él. Se supone que el traductor, un joven ruso radicado en Berlín, es capaz de hacer este trabajo (la esposa del doctor Lux es rusa), y el doctor L. prometió revisar el texto. alemán para garantizar una correcta traducción. También el traductor se ha dedicado a problemas económicos de modo tal que podrá comprender el contenido de su libro. La carta adjunta parece partir del supuesto de que usted ha dado ya su consentimiento; al menos no encuentro en ella ni rastros de un pedido formal. Sé que algunos rusos radicados en el exterior consideran este proceder corno una formalidad superflua, pero yo no comparto esta opinión, y si usted está dispuesto a aceptar de todos modos la oferta del señor K., yo creo que una pequeña sugerencia en este sentido no perjudicaría al joven. En lo que a mí respecta nada sé sobre el proyectado traductor. Si me hace llegar su respuesta al señor K., trataré de transmitírsela inmediatamente. Su atento y seguro servidor, L. K. 1 La traducción del libro de Danielsón al alemán aunque fue inicialmente proyectada por el mencionado A. Konov, fue realizada por G. Polonski y publicada en Munich en 1899. 338 N. F. DANIELSÓN/F. ENGELS