en Barmen

41, Regent’s Park Road, N.W.
Londres, 12 de enero de 1895

Querido Hermann:

¡Por fin! Pero no tengo tiempo para disculparme. Ante todo, mi agradecimiento por tus comunicaciones, que de nuevo me han puesto un tanto al corriente. Me revancho contándote yo también enseguida toda suerte de cosas. Ante todo, descubrirás arriba una dirección modificada. Esto ha sucedido como sigue.

Hace algo más de un año, mi compañera de casa, la señora Kautsky, se comprometió con un compatriota, un médico vienés joven y sumamente competente, el Dr. Freyberger, que se ha establecido aquí desde hace dos años; y pronto surgió el deseo de dar fin al compromiso mediante el matrimonio. Pero como yo no tenía ningún deseo de entregarme, en mis viejos días, en manos extrañas, nos arreglamos para mudarnos todos tres juntos, y con ello surgió la necesidad de una casa más grande. Mientras tanto, los jóvenes se casaron a principios de febrero, y nos quedamos en el número 122, pero pronto encontramos una casa muy hermosa, grande y sumamente barata en una parte mucho mejor de la misma calle y la tomamos. Desde principios de octubre estamos en ella, y a principios de noviembre Louise obsequió a su señor esposo, con una puntualidad poco común, con una niñita.

La casa se encuentra unos 500 pasos más cerca del centro, a 100 pasos de Primrose Hill y menos de la entrada a Regent’s Park; abajo, en el sótano (?), además de la cocina, etc., tiene un acogedor cuarto de desayuno, en la planta baja el salón y el comedor, donde cómodamente pueden sentarse 24 personas a la mesa; en el primer piso, al frente, mi cuarto de trabajo —con tres ventanas y, sin embargo, muy bien de calentar—, hacia atrás, mi dormitorio, igualmente grande; segundo piso: 4 habitaciones que ocupa la familia Freyberger; tercer piso, ídem 4 habitaciones para criadas, huéspedes, trastero, etc. Delante, un jardincito, detrás, uno más grande, muy agradable para lo que aquí se estila. Todo cuesta anualmente 85 libras, ¡cuando antes yo había de pagar 60! El secreto reside en que el casero vive en Lancashire y no quiere desembolsar dinero, sino solo ingresarlo. Así pues, yo he adelantado unas 200 libras para reparaciones y, a cambio, no pago alquiler durante 2 años y medio, sino que voy saldando esa suma con la ocupación. El último inquilino, un médico, pagaba 130 libras; ya ves cómo fluctúa aquí el valor de las casas.

Este asunto de la casa se fue desarrollando a lo largo del verano, y como tomé la casa en lease (?), por 7 años, con derecho de renovación por otros 7, fue necesaria una larga negociación con abogados a causa de esto y de la salvaguardia de mi adelanto, lo que me impidió alejarme mucho de Londres. Así pues, he estado solo unas 5 semanas en Eastbourne, en la costa meridional. ¡Ese sí que es el más hermoso lugar de mar que conozco, y de hecho se está convirtiendo ya en un suburbio marítimo de Londres para la gente que no necesita venir a la capital más que un par de veces por semana.

Por favor, felicita de nuevo y con retraso a Elsbeth por su compromiso, y a Walter por el examen que espero haya aprobado felizmente. En realidad, todavía le debo una carta a Walter, pero la disculpa por ello, desgraciadamente, también he de quedársela a deber, como a ti. ¡No me lo tomes a mal!

Ahora, pues, al jerez. Les jours se suivent et ne se ressemblent pas, y otro tanto sucede con las añadas de los vinos; volver a procurarnos el jerez viejo está por encima de nuestras fuerzas. Esperaba la visita de Brett, mi fuente, pero vino mucho más tarde de lo habitual. Ahora le he pedido que me envíe 3 botellas de muestra de jerez, lo más parecidas posible a la primera que te envié, en tres calidades distintas. La cajita acaba de llegar. La llevaré el lunes a la Continental Parcels Express; probablemente la recibirás por el correo de diligencias, pues para el tráfico postal internacional excede el límite de peso de 7 libras. Te aconsejaría que, al probarlas, apartaras ½ botella de la clase que te agrade y la guardaras allí. Las botellas van numeradas 1, 2, 3; basta con indicar el número para hacer el pedido. Precio de las tres: 42 chelines la docena, o 3 chelines y 6 peniques la botella franco Londres. El envío lo haría, si no me instruyes de otro modo, por vapor directo a Colonia o Düsseldorf.

Otra cosa. Como ahora hay que hacer menos pagos por mi cuenta en esa, mi saldo con vosotros se va acumulando otra vez. La mudanza también ha costado dinero, además del adelanto al casero; así pues, si a lo largo de este mes puedes enviarme, digamos, 40 libras, me será grato.

Para terminar, puedo hacerte la grata comunicación de que, por fin, me he vuelto un hombre viejo. La primavera pasada tuve una bronquitis que, por ligera que fuera, no quería desaparecer en menos de seis semanas; y además, durante el último año he padecido mucho de pesadez de estómago, estreñimiento, etc. Entonces he tenido que creer por fin a Freyberger que ya no puedo permitirme las viejas estrecheces. Y cuando, ante el espejo, una calva que se va extendiendo me mira con más y más desprecio, ya no puedo cerrarme por más tiempo a la comprensión de que 74 y 47 son dos cosas muy distintas. Comer y beber se han limitado mucho, y también contra los resfriados tengo que someterme a toda suerte de insólitos resguardos. Bueno, así ha de andar; el humor, con todo, no se me acaba.

Bueno, espero haberme revanchado ya. Por favor, saluda con todo cariño a Emma, a tus hijos y nietos, así como a Rudolph y a Hedwig, junto con sus familias.

Siempre tu viejo
Friedrich