en Viena

41, Regent’s Park Road, N.W.
Londres, 9 de enero de 1895

Querido Victor:

Te escribo hoy, en realidad, sólo para comunicarte que el domingo por la tarde Louise ha enviado bajo faja un manuscrito con tres notas a la redacción de la „Arbeiter-Zeitung“, Schwarzspanierstraße 10; contienen:

1. algo sobre la industria algodonera

2. algo sobre la acción del Parliamentary Committee del Trade Unions Congress (en parte ya anticipado en la „Arbeiter-Zeitung“)

3. algo de una correspondencia parisina de Mrs. Crawford.

Puesto que anteriormente tuvisteis dificultades con los envíos de manuscritos bajo faja, considero necesario este aviso.

Si se intentara nuevamente cobraros un recargo postal a posteriori con el pretexto de tratar el envío como carta, sería hora de presentar una queja. Según el extracto oficial del manual postal inglés (citado entre comillas), pueden enviarse bajo faja en el tráfico internacional de la Unión Postal Universal “manuscript of books or other literary productions” por 1/2 penique por cada dos onzas.¹ Eso debería poder imponerse también ahí, ¿o es que la „Arbeiter-Zeitung“ quiere pagar voluntariamente un franqueo punitivo veinte veces superior (2 1/2 peniques por 1/2 onza)?

¹ Manuscritos de libros u otras producciones literarias.

Además. Nos enteramos desde Rusia de que en el „Mensajero Europeo“ (Vestnik Evropy), número de diciembre, aparece un artículo sumamente mordaz, incluso de una mordacidad inaudita para las condiciones de la censura rusa, sobre Alejandro III. Puesto que tu mujer sabe ruso a la perfección, ¿no valdría la pena echarle un vistazo y, si es posible, aprovecharlo? Sería una broma estupenda si también en estas cosas la „Arbeiter-Zeitung“ ganara por la mano a los periódicos burgueses.

Hasta ahora han llegado aquí de la „Arbeiter-Zeitung“ los números 1 y del 3 al 8, todos dirigidos a Ludwig Freyberger, más un ejemplar del número 1 dirigido de tu puño y letra a mí. La transición, en la disposición del material, del periódico bisemanal al diario aún no está del todo completada, pero se ve que está en marcha y que el número del jueves por la tarde y el del domingo, cada uno con carácter propio y para un público particular, se destacan de los demás números. Es comprensible que de momento no tengas tiempo para editoriales; a Marx le pasó lo mismo con la „Neue Rheinische Zeitung“: en todo el primer mes solo dos son suyos, y en todo el primer trimestre apenas cinco. El redactor jefe tiene al principio bastante que hacer con la organización, y eso es lo más importante. Por lo demás, el periódico se presenta ya muy bien para la primera semana; lo que aún falta ya se encontrará.

A Vandervelde le transmitimos tu encargo el 1 de enero, cuando estuvo aquí un momento.

A Laura le he comunicado lo necesario de tu carta, pero desde entonces no he vuelto a oír nada al respecto; tal vez Lafargue te haya escrito directamente.

En cuanto a „Marx en Viena 1848“, no puedo proporcionarte mucho material. Voy a consultar la „Neue Rheinische Zeitung“ en busca de fechas, y también a ver si encuentro algo más preciso sobre Becher. Nuestro corresponsal vienés era un tal Müller-Tellering, de Coblenza, fanático como todos los de Coblenza y camorrista de primera clase; a su regreso a Alemania fue primero a Colonia a fines del 49 y empezó camorra con el rojo Becker, luego vino a Londres, donde por un insignificante asunto personal (que de su parte, con un poco menos de obcecación, se habría arreglado con dos minutos de conversación) en seguida armó camorra también con nosotros y enseguida hizo imprimir un folleto: „Vorgeschmack der Diktatur von Marx und Engels“. Después se marchó a América, intentó meter cizaña contra nosotros, pero desapareció muy pronto. Sus crónicas vienesas hasta la entrada de Windischgrätz eran exageradamente revolucionarias y violentas, lo que, frente a una reacción que se imponía con fuerza creciente por todas partes, nos venía muy bien; pero lo que decía sobre las personas no podíamos juzgarlo entonces desde lejos, y seguro que estaba muy influido por corrientes personales. En tiempos tan agitados, para esas cosas teníamos que dejar a nuestros corresponsales mucha responsabilidad y, proporcionalmente, también mucha libertad.

Otra noticia política que tal vez pueda serte de utilidad, si vuelve a hablarse de algo semejante: anteanoche hubo aquí rumores políticos de crisis ministerial; el Canciller del Exchequer, Harcourt, quería dimitir. Pero al mismo tiempo lo desmintió: la afirmación, tal como se había formulado (*as made*), era absolutamente inventada. No era probable que un Canciller del Exchequer se retirara por sí solo en el momento en que tiene un superávit de tres millones de libras y puede, por tanto, presentar un presupuesto brillante. Pero la cosa era así: Harcourt es partidario de introducir dietas para los miembros del Parlamento antes de la disolución y encuentra fuerte resistencia en el gabinete, probablemente también en la reina. Parece haber amenazado con dimitir y haber conseguido concesiones en la cuestión mencionada; en todo caso, por ahora todo ha vuelto a su cauce. Ya ves cuán insegura está la cosa aquí en el mundo oficial.

En cuanto al dinero, se han dado todos los pasos necesarios; creo que dentro de un par de días sabrás más detalles y, espero, recibirás también el efectivo.

Louise quiere añadir unas líneas más abajo. Ella y Ludwig te saludan. Lo mismo a ti y a tu mujer

Tuyo,
F. Engels

El día 5 te enviamos tres ejemplares de periódicos socialistas ingleses: „Clarion“, „Justice“, „Labour Leader“ (Keir Hardie), y seguiremos enviándote de vez en cuando diversos números de estos, para que tú mismo puedas elegir cuál te gusta más. Te ruego que los veas.

[Posdata de Louise Freyberger]

Querido Victor:

Los asuntos financieros están ya tan adelantados que el dinero pronto estará en Viena. Una cosa quisiera pedirte aún: haz que nos expidan a mí y a Ludwig una tarjeta de legitimación. Ludwig se está haciendo admitir como miembro temporal en el National-Liberal Club, el primer club liberal de aquí, cerca del Parlamento, donde alternan todos los liberales, los radicales M.P. y periodistas de todos los matices. Aquí hay que poder acreditarse para todo, y a vosotros no os perjudica en nada. Un cordial saludo de los

tres L.L.L.