en Benevento  

41, Regent’s Park Road, N.W.  
Londres, 8 de enero de 1895  

Querido amigo:  

He recibido sus diversas cartas del 6 de septiembre, 16 de diciembre y 1 del corriente, y he cumplido su encargo con Aveling.  

Muchas gracias por la molestia que se ha tomado con el prólogo al tomo III de *El Capital*. Está muy bien que aparezca en la *Rassegna*; se verá en Italia que al falso grande Loria se le juzga en el extranjero de manera muy distinta que en casa. Por otra parte, comprendo que Turati considere en este momento más acertado tácticamente no atacar al hombre con tanta dureza como yo lo hago. Cuando en Alemania teníamos leyes de excepción contra nosotros, nuestra táctica era también en muchos aspectos distinta, y se perdonaba a algunos adversarios por consideraciones pasajeras, a los que desde entonces se ha atacado sin misericordia. En tales casos, debo confiar sobre todo en el juicio de quienes están en la lucha, como Turati; estas personas quizá no hagan siempre lo que yo, desde mi punto de vista, considero más importante y mejor, pero hacen algo, cumplen con su deber como mejor lo entienden, y asumen las consecuencias; si Turati y sus amigos milaneses no fueran muy molestos para el gobierno, no los habrían enviado a 5 o 3 meses de domicilio coatto.  

Los dos capítulos del tomo III de *El Capital* no resuelven, ciertamente, las cuestiones que cualquier economista burgués pueda plantear en relación con la teoría del valor. Eso no se encuentra, en general, en tal o cual capítulo del libro. Pero lo que en este sentido no pudo desarrollarse aún en el tomo I se encuentra claramente expuesto en las secciones 1-4 del tomo III.  

De su traducción del prólogo me bastan plenamente 2 o 3 ejemplares.  

Correspondiéndole muy sinceramente sus amables votos por el año nuevo, quedo suyo,  
F. Engels