en Maguncia

41, Regent’s Park Road, N.W.
Londres, 3 de enero de 1895

Querido viejo:

Tu felicitación por mis cumplidos 74 (eres tan amable de rejuvenecerme un año) te la correspondo, como ves, con un vigoroso próspero año nuevo. Ojalá el próximo nos encuentre todavía a ambos sanos y animosos, pues tengo el antojo de echar todavía un vistazo al nuevo siglo, así hacia el 1 de enero de 1901, pero para entonces estaré ya también totalmente desgastado, y entonces ya puede empezar la cosa.

El cisco en el partido no me ha afectado gran cosa; es mucho mejor que algo así ocurra de vez en cuando y se ventile a fondo, a que la gente se duerma. Precisamente la constante, incontenible expansión del partido trae consigo que los nuevos elementos sean más difíciles de digerir que los que afluían antes. Los obreros de las grandes ciudades, es decir, los más inteligentes y despiertos, ya los tenemos; los que vienen ahora son o bien obreros de ciudades pequeñas o de distritos rurales, o estudiantes, dependientes, etc., o pequeños burgueses que luchan contra su hundimiento e industriales rurales a domicilio que todavía poseen o tienen en arriendo un pedacito de tierra, y ahora, para colmo, también auténticos pequeños campesinos. Y como, en efecto, nuestro partido es el único partido realmente progresista, el único además lo bastante fuerte como para imponer también progresos, está al alcance la tentación de trabajar un poquito con el socialismo también al campesino medio y al campesino rico endeudados que se vuelven rebeldes, sobre todo en aquellas comarcas donde esta gente predomina en el campo. Con ello se traspasa entonces probablemente también el límite de lo permitido por principio para nuestro partido, ello da lugar a algún cisco, pero nuestro partido tiene una constitución tan sana que todo eso no perjudica en nada. Hablando en serio, nadie es tan tonto como para querer separarse de la gran masa del partido, ni nadie tan engreído como para creer que podría formar, junto a nuestro gran partido, un pequeño partidito privado, semejante a los del Partido Popular suabo[32], que, por cierto, han pasado felizmente de siete suabos a once suabos. Todo este cisco sólo sirve para desengaño de los burgueses, que llevan ya 20 años contando una y otra vez con una escisión y que, asimismo desde hace 20 años, cuidan de que entre nosotros no se llegue siquiera al peligro de una escisión. Así también ahora con el proyecto de ley contra la subversión[?], con la elevación de Liebknecht a representante de los derechos del Reichstag y de la Constitución del Reich[?] y con las amenazas de golpe de Estado y quebrantamiento del derecho desde arriba. Seguramente también pasan entre nosotros tonterías, pero para hacer posible a tales adversarios el vencernos, tendríamos que ser de una estupidez realmente vacuna como hoy en día no se puede comprar por todo el dinero del mundo. Por lo demás, tu plan de dejar también el timón del partido a la generación joven, para que se fogueen en la lucha, no sería tan malo; pero creo que ellos alcanzan también entendimiento y experiencia sin este experimento.

Como ves por la dirección, me he mudado, como se dice entre nosotros, una casita más allá; es mucho mejor y más cómodo y está muy cerca de la entrada del parque.

Espero que el «Heilig Geist», donde en su día liquidamos diversos chopps[?], siga floreciendo; bien me gustaría volver a refrescarme una vez, en un caluroso día de verano, en aquella bóveda gótica. Quién sabe lo que aún sucederá, no hay que declarar nada imposible.

Así pues, una vez más, próspero año nuevo y un cordial saludo de

Tu
F. Engels