en Viena

41, Regent’s Park Road, N.W.
[Londres] 30 de noviembre de 1894

¡Estimada señora doctora!

Reciba mi más cordial agradecimiento por el encantador regalo que tuvo la amabilidad de enviarme con motivo de mi cumpleaños. Lo aprecio tanto más, no sólo porque es obra suya propia, sino también y principalmente porque se ha sustraído el tiempo necesario para hacerlo en una época en que ya tenía usted sobradas ocupaciones con el pequeño que estaba en camino. Al mismo tiempo, en mi propia casa, he tenido ocasión de ver de nuevo las infinitas preocupaciones y quehaceres que trae consigo la expectativa de la maternidad. Tanto más orgulloso puedo estar, pues, de un regalo que fue elaborado para mí en semejante coyuntura.

Lo he utilizado en seguida el día de mi cumpleaños para una pequeña siesta. Se duerme sobre él, por lo menos, tan suavemente como sobre la “conciencia tranquila”, la conocida “almohada de la buena conciencia”. Incluso estoy casi seguro de que saldría sin dificultad al paso de una conciencia bastante vacilante.

Me alegra oír de Ludwig que tanto usted como su pequeña siguen estando bien, y espero que siga siendo así.

Una vez más, muchas gracias y los mejores saludos para usted y el señor doctor Karpeles de su

sinceramente entregado

F. Engels