Londres, 23 de noviembre de 1894

Estimado camarada de partido:

Le agradezco mucho su traducción de mi «Entwicklung des Sozialismus» y, recientemente, del «Manifiesto Comunista» a su lengua materna armenia. Lamentablemente, no me es posible cumplir su deseo de escribirle unas líneas de introducción para esta última traducción. No me parece bien escribir algo que deba publicarse en una lengua que no comprendo. Si lo hago por complacerle a usted, no podré negárselo a otros, y podría suceder que mis palabras, sin intención o incluso con intención, salieran al mundo tergiversadas, y que yo quizá no lo supiera hasta años después, o incluso nunca.

Por otra parte —y por más agradecido que le esté por su interesante exposición de la situación armenia—, no puedo considerar justo y equitativo emitir un juicio sobre cosas que no he conocido mediante estudio propio. Y esto tanto más, cuanto que se trata de un pueblo oprimido que tiene la desgracia de estar encajonado entre la Escila del despotismo turco y la Caribdis del despotismo ruso; donde el zarismo ruso especula con el papel de libertador, y donde la rastrera prensa rusa no deja nunca de explotar, en beneficio del zarismo conquistador, toda palabra simpatizante con la liberación armenia.

Mi sincera opinión privada es, sin embargo, que la liberación de Armenia, tanto de los turcos como de los rusos, sólo será posible el día en que el zarismo ruso se derrumbe.

Con los mejores deseos para su pueblo, suyo afectísimo,
F. Engels