en Bruselas
(Borrador)

[Londres, después del 21 de octubre de 1894]

Estimado ciudadano Vandervelde:

Permítame expresarle personalmente mis felicitaciones por su elección, y a los camaradas belgas en general por los brillantes éxitos de los dos últimos domingos.¹ Este segundo triunfo del proletariado belga² es para todos nosotros de gran importancia. Los países pequeños, como Bélgica y Suiza, son los laboratorios políticos modernos, los campos de ensayo donde se recogen las experiencias que luego se aplican en los grandes Estados. Muy a menudo, precisamente de estos pequeños países parte el primer impulso a un movimiento destinado a conmover Europa. Así, antes de la revolución de Febrero, la guerra de la Sonderbund suiza.32]

En la actualidad nos encontramos, a mi parecer, en un período de marea ascendente, un período que comenzó con la conquista del derecho al voto por los obreros belgas. Tras Bélgica, Austria ha entrado en el movimiento por el derecho al voto, y tras Austria, la Alemania proletaria exige ahora que el sufragio universal sea extendido del Reichstag a las dietas provinciales de los estados federados. Las leyes represivas dictadas contra los partidos obreros en Francia y en Italia, y las leyes análogas que se preparan en Alemania, no tendrán más éxito que las medidas coercitivas del gobierno austríaco. Hoy el movimiento socialista es en todas partes más fuerte que el llamado poder público.

Por lo que respecta a los obreros belgas, el 14 de octubre les asegura una posición más fuerte. Por primera vez han conocido con exactitud sus fuerzas y las de sus adversarios; de ahora en adelante podrán, pues, determinar su proceder táctico con pleno conocimiento de la situación; vosotros y los demás representantes socialistas adquiriréis más peso y seréis escuchados con mayor atención, desde el momento en que es un hecho oficial que sois los representantes de 350.000 ciudadanos belgas. Con todos vosotros, el proletariado belga hace su «gozosa entrada» en el Parlamento, una gozosa entrada no sólo para vosotros, sino para los proletarios de toda Europa.

¹ En el borrador sigue la frase tachada por Engels: Si a un pequeño país como el vuestro no le es dado resolver por sí solo las grandes tareas históricas de nuestra época... —
² En el borrador sigue la frase tachada por Engels: El señalado éxito de los socialistas belgas caracteriza una nueva etapa.