en Basilea

122, Regent’s Park Road, N.W.
Londres, 3 de octubre de 1893

Muy señor mío:

No ha sido hasta hoy, inmediatamente después de mi regreso aquí, que hallo ocasión para contestar a su carta del 11 de agosto de [18]76.

Ejemplares de la «Sagrada Familia» los hay en Berlín en mayor número; en Suiza tal vez el Sr. Dr. Conrad Schmidt, docente privado en la Universidad de Zúrich, Klus-Hegibachstr., Hirslanden, pueda proporcionarle uno.

Sobre la carrera de B. Bauer hasta 1843 y sus peripecias y opiniones, le informarán los «Hallische», más tarde «Deutsche Jahrbücher», de Ruge, así como los propios escritos de Bruno. Para 1844-46, igualmente sus escritos y su «Allg[emeine] Literatur-Zeitung». Tanto Marx como yo, desde 1843, estábamos sin relación alguna con los Bauer, quienes no vinieron a Londres hasta fines de los años 50 —Edgar por una temporada más larga, Bruno de visita, ocasión en que Marx volvió a verlos. Una relación de Bruno con la concepción materialista de la historia, así como con el socialismo científico, no ha existido, que yo sepa, en absoluto; pero, si algo semejante hubiera ocurrido, solo podría encontrarse en los escritos de Bruno de finales de los años 50 y de los años 60. Que en los trabajos posteriores de Bruno sobre el cristianismo primitivo las concepciones marxianas no han dejado de ejercer cierta influencia, difícilmente podrá negarse; pero, en conjunto, la concepción de Bruno de las fuerzas motrices de la historia sigue siendo esencialmente idealista.

A mi juicio, un trabajo sobre Bruno no podría llevarse a cabo con éxito sin una estancia más prolongada en Berlín, donde todo el material se halla acumulado.

Con la mayor consideración y respeto,
F. Engels