en Frankfurt a.M.

Londres, 11 de enero de 1893

Querido Pauli:

Con tu propuesta de que cada uno de nosotros envíe una contribución al Schorl[em-mer]-Laboratory! a Perkin, estoy plenamente de acuerdo; en cambio, de ningún modo lo estoy con que yo deba fijar el importe sin previo acuerdo ni conocimiento de las circunstancias que concurren. Lo que haya que ofrecer depende de demasiadas circunstancias que me son totalmente desconocidas. El comité de Manchester seguramente habrá lanzado o lanzará algún llamamiento en el que se indique la suma aproximada que debe reunirse y una lista provisional de las primeras suscripciones, etc., etc. Todo eso habría que conocerlo para formarse una idea aproximada de hasta dónde habría que llegar por arriba y por abajo, o más bien, hasta dónde no habría que llegar.

¿Quieres, pues, tener la bondad de preguntar a Perkin qué se ha hecho a este respecto y, si lo estimas oportuno, rogarle que me instruya al respecto, para que tengamos algún criterio por el que orientarnos?

Es vergonzoso lo que esos burros universitarios son como sujetos. También a Roscoe tuve que recordarle primero que escribiera el artículo en “Nature”. ¡Y los alemanes, que podrían estar orgullosos de Sch[orlemmer]! ¡Pero es que él no era de la camarilla en la que una mano lava la otra, y así tiene que pagar tras su muerte el hecho de no haber sido un panamista de la ciencia universitaria!)*, Panamá por delante y por detrás, todo Panamá, ¡también la química universitaria!

Cordiales saludos a tu mujer y a tus hijos, y no menos a ti mismo, de

tu viejo

F. Engels

Pumps estuvo aquí con su familia por Navidad y Año Nuevo; el nuevo pequeñín es una criatura muy delicada, pero a pesar del frío han regresado sanos a Ryde.