en Darmstadt
-Londres, 1 de diciembre de 1892

Mi querido Schorlemmer:

Mi más sincero agradecimiento por sus amables felicitaciones con motivo de un día alegremente pasado. He entrado en el nuevo año de vida, si no precisamente apto para el servicio activo en el «glorioso ejército de guerra», sano y en general robusto, y creo que tiene usted razón en que por el momento aún me mantengo firme.

Según sus ulteriores informes acerca de Anschütz, es mejor que no volvamos a saber nada de ese hombre. El viejo Pflüger, en cuyo laboratorio trabajó un sobrino mío, es, a mi juicio, un verdadero filisteo, y si el padre de Anschütz encima fue oficial prusiano, eso empeora aún más las cosas. Es realmente difícil encontrar al hombre adecuado para la biografía de Carl¹, alguien que no solo sea químico, sino también socialdemócrata, y no solo socialdemócrata, sino también químico, y precisamente un químico que haya seguido con exactitud la historia de su ciencia desde Liebig. Habremos de esperar por el momento a ver si encontramos a ese hombre o si tenemos que contentarnos con que las dos facetas de Carl se traten por separado. Yo mismo, ante todo, tengo que terminar por fin el tomo III de «El Capital» y justamente ahora no sé qué hacer con tanto trabajo — ¡y encima se añade la corrección de la segunda edición del tomo II!

Y para colmo, la época tremenda de agitación, con la historia militar y la crisis que amenaza en Alemania, con los escándalos de Panamá y la crisis ya desatada en Francia, y la crisis casi segura por causa de Irlanda aquí la próxima primavera. En semejantes tiempos se me duplica y triplica la correspondencia, y si encima a uno le está prohibido, por los ojos, usar la pluma con luz, ¿cómo salir adelante? ¡Y la luz del día aquí en Londres en invierno! Nos damos por contentos cuando tenemos cuatro o cinco horas; a menudo no hay ninguna en todo el día, luz de gas por la niebla.

Con todo, esto tiene que marchar, y mientras afuera, en el mundo, las cosas marchen adelante, ¡no importa!

Con mis mejores recomendaciones para su familia,
suyo
F. Engels

Muchos saludos de la señora Kautsky. ¡Casi olvido contarle que Pumps dio a luz el domingo hace 14 días a una niñita; ambas se encuentran bien.

¹ Carl Schorlemmer