en Stuttgart

Londres, 16 de septiembre de 1892

Querido Barón:

Ede me pide que te haga llegar en copia un pasaje de los «Deutsch-Französische Jahrbücher». Solo indica el comienzo, pero no hasta dónde. Así que te adjunto copia hasta el final de la carta, y ahora tendrás que ver hasta dónde resulta utilizable.*#

Kowalewski está aquí y dijo que estaría dispuesto a enviar a la «Neue Zeit» un artículo sobre el gran libro ruso de Lawrow: «Zadaci istoriji mysli», «Las tareas de la historia del pensamiento»; pero tendría que escribirlo en francés. Si te conviene el artículo, te ruego me lo comuniques.

En Glasgow, en el Congreso de las Trade Unions,###*! la cosa fue de lo más abigarrado. Los «viejos» pusieron todo en juego para vencer y, como estaban organizados, se conocían entre sí y gozaban de antiguo renombre, lograron mucho frente a los «nuevos» ⁴, que aún no conocen el ajetreo, caían en las trampas del reglamento, no se conocían entre sí y eran igualmente desconocidos para muchos de los elementos más honestos de los «viejos», de modo que disponían de pocas personalidades que, aun prescindiendo de su particular posición de partido, fuesen personalmente respetadas de manera general*. Así sucedió que el Parliamentary Committee"?! fue elegido en su mayoría de entre los «viejos», y Fenwick resultó reelegido secretario. Como los viejos habían abandonado por desesperada la resistencia contra la jornada de ocho horas y solo proseguían, por mera fórmula y por guardar las apariencias, incluso la oposición a la jornada legal de ocho horas, la mayoría de los nuevos quedaron completamente encantados; en la alegría por la victoria de las legal 8 hours se sacrificó todo lo demás, y así ocurrió que no solo se reclamaron medidas contra la inmigración de «indigentes»,

—no sé si podría haberse hecho de otro modo, yo no estaba allí—

sino que también la invitación al Congreso de Zúrich *#! fue rechazada de manera despectiva y en una forma directamente ofensiva para nosotros (¡entre otras cosas, porque el Congreso de Zúrich no había sido convocado por el Congreso inglés de las Trade Unions!!), y en su lugar se acordó convocar de inmediato un congreso internacional de las ocho horas. Cómo transcurrió este debate lo verás en el periódico escocés que Tussy te ha enviado.

Ahora está claro que nuestros continentales tienen que tomar posición al respecto. La ocasión es buena para dejar claro el punto de vista a las engreídas Trade Unions. ¡Los franceses probablemente romperán el fuego en Marsella!

Por desgracia, al menos por algún tiempo, no puedo enviarte la «Workman’s Times». Burgess envió durante una temporada un ejemplar a Bebel y a otros varios continentales, pero de pronto —dado que el necio no quiere saber nada de los continentales, que «ni siquiera tienen una organización de Trade Unions»— suspendió esos envíos. Ahora tengo que mandar de nuevo a Bebel el ejemplar que durante ese tiempo había quedado libre para ti, ya que la directiva necesita uno, y no puedo modificar fácilmente antes de noviembre el número de ejemplares encargados, pues ya tengo suficientes dificultades para recibir correctamente los encargados. En noviembre renovaré mi suscripción y podré, llegado el momento, tomar nuevas disposiciones.

En la última conferencia de la Social Democratic Federation, según se dice por unanimidad, se ha instado a Hyndman a retirarse de la dirección de la Social Democratic Federation y a actuar solo en el terreno literario. Habrá que ver si se mantiene. Pero duro es para él.

Es una lástima que Ede se haya perdido ahora también el Congreso de las Trade Unions, pero no había nada que hacer. A él mismo le sentarán tanto mejor las vacaciones prolongadas.

Yo sigo siendo un prisionero en casa, aunque poco a poco voy mejorando.

Tuyo
F. E.