en Le Perreux

The Firs, Brading Road, Ryde
22 de agosto de 1892

Mi querida Laura:

Había esperado tener noticias tuyas sobre cómo avanzan los preparativos para el gran acontecimiento, ya que se acerca el 1 de octubre;[75] me interesaría especialmente saber si los 25 000 francos —el capital de garantía de que la cosa va en serio— han sido ingresados en el Crédit Lyonnais![76] Pero quizá ahora, dentro de unos días, tenga alguna noticia, ¡ya que el día consagrado, el 20 de agosto, con sus 250 000 francos *en espèces et tout l’outillage*,[77] ha pasado!

He tenido un ataque de mi vieja enfermedad, que me tuvo paralizado por temporadas de 1883 a 1887 y que durante cinco años casi no me había molestado. Por desgracia se ha presentado de nuevo en el momento más inoportuno. Hace unos diez días debía viajar a Zúrich para visitar a los Beust, y desde allí con Bebel, que está en St. Gallen, a Stuttgart, Múnich y Viena, donde recogeríamos a Louise y viajaríamos a Berlín, para regresar de allí a Londres. Todo esto se ha ido al traste. Bebel tendrá que viajar solo a Viena, pero quisiera que yo, de ser posible, fuera por lo menos a Berlín. Puesto que ahora voy mejorando lentamente, no está del todo descartado que me halle en condiciones de emprender este pequeño viaje. Pero por ahora no puedo decirlo aún; necesito por lo menos otros catorce días de reposo. Afortunadamente este buen tiempo me permite pasar todo este período de inmovilidad en el jardín, y el aire espléndido de aquí me sienta muy bien.

Tussy recibió, justo antes de su partida a Noruega, una carta de Greulich en la que éste, en nombre del comité del congreso de Zúrich, le pedía que les enviase un borrador en inglés de una invitación al Trades Union Congress de Glasgow[78] para el congreso internacional y que tradujese al inglés las demás cosas que se han ido al traste. Probablemente sabrás que Seidel intentó hace unos meses, mediante intrigas, conseguir que esa tarea le fuera encomendada a alguien que no estuviera en contacto con los malditos marxistas. Louise se lo contó a Bebel en Berlín, camino de Viena; B[ebel] escribió inmediatamente a Zúrich, y éste es ahora el resultado.

Ahora tengo que terminar. Es la hora de comer y la mesa en la que escribo va a ser puesta. Inmediatamente después de comer (las 3 de la tarde) se recogen los buzones. ¡Así que cuídate![79] ¿Cuándo te volveremos a ver por aquí, en Inglaterra? Espero que en este otoño; aunque no puedas traer contigo al diputado-director político.[80]

Pumps, Percy y los pequeños envían saludos cariñosos,

Siempre tuyo,
F. Engels

Espero que hayas recibido mi última carta con la dirección de L. K[autsky] en Viena.