en Berlín

The Firs, Brading Road
Ryde, 14 de agosto de 1892

Querido August:

Tu deseo de que a principios de septiembre esté yo otra vez suficientemente restablecido como para, al menos, poder ir aún a Berlín, es también el mío. Si llego a ese punto, me deslizaré sin falta a Berlín, y además de un tirón, pues para entonces los de Engelskirchen se habrán dispersado a todos los vientos.

La única cuestión es: ¿se podrá? Y sobre eso no puedo darte hoy todavía absolutamente ninguna respuesta. Sé por experiencia que en tales casos se necesitan sin falta 3-4 semanas de reposo para recobrar la movilidad, y que el menor intento prematuro o el más mínimo exceso de movimiento basta para hacerme retroceder de 8 a 14 días. Pero si el intento fue prematuro o la medida de movimiento demasiado grande, uno lo nota desgraciadamente sólo cuando ya es demasiado tarde.

A esto se añade que también soy 5-6 años más viejo desde el último ataque y que, ciertamente, en este último año he dejado pasar por mi interior más alcohol que en otros tres juntos. Así pues, debo ya prepararme para una cura algo más lenta, incluso si los fenómenos inflamatorios no han dejado alteraciones orgánicas en forma de adherencias, desprendimientos o engrosamientos.

En todo caso, no sabré hasta los últimosísimos días, y por mí mismo, cómo están las cosas. Tienes, por tanto, que mantenerme bien informado respecto a las direcciones donde mis cartas, y en caso necesario telegramas, te alcancen, especialmente en Viena, y de cuánto tiempo te quedas allí, para que Louise no viaje a Londres al mismo tiempo que yo voy a Berlín.

El lunes y el martes pasados estuve en Londres, vi a los Aveling y puse mi casa en orden. La cura quedó así interrumpida hasta el miércoles. Ahora guardo un reposo total y noto, naturalmente, la correspondiente mejoría. En 8 días espero poder permitirme, sin castigo, al menos algo de movimiento. Recibirás boletines tan pronto haya algo que informar.

Naturalmente, ahora tengo que practicar de nuevo «moderación y templanza» en lo tocante al alcohol. También yo me he asombrado de que aún soportase tan bien ese brebaje, y eso me hizo excederme. Bien, esperemos que las consecuencias no duren demasiado. Tengo que volver a mi anterior principio de guardar, de vez en cuando, de 14 días a cuatro semanas de abstinencia. Por lo demás, la abstinencia de beber no me cuesta un gran sacrificio, como tampoco la de fumar, tan pronto como tengo una razón para practicarla.

De Louise no he tenido aún respuesta, desde que le escribí hoy hace 8 días. El servicio postal aquí es miserable los domingos.

Una buena noticia. Las intrigas del señor Seidel para excluir a los malditos marxistas de la influencia sobre la preparación del Congreso de Zúrich parecen haber fracasado definitivamente. Greulich ha escrito a Tussy en nombre del comité de Zúrich con el encargo de redactarles una carta de invitación al Congreso de las trade unions inglesas y de encargarse también de sus traducciones al inglés. La carta llegó justo cuando los Aveling partían hacia Noruega, y Tussy, naturalmente, redactó enseguida la invitación y se puso en general a disposición del comité; a mí me envió la carta de Greulich ya desde el barco de vapor.

Una segunda. La mala coyuntura en los negocios y la amenaza de los fabricantes con una reducción salarial del 10% ha curado de repente a los obreros algodoneros de Lancashire de su entusiasmo por las 10 horas y les ha hecho ver plausible las ventajas de la jornada de 8 horas. Se dice que incluso los dirigentes ya han cambiado de chaqueta. Ésa es la victoria de la jornada de 8 horas en Inglaterra. La resistencia de los obreros fabriles protegidos en las 10 horas era el gran caballo de batalla de la burguesía. Eso caerá con el Congreso en septiembre.

Los pasajes adjuntos del artículo de Aveling en la «Neue Zeit» no los ha aceptado K. Kautsky. Me escribe que ha tenido que ser por razones técnicas; eso puede ser, pero también puede haber algo del cómico respeto de Ede por los fabianos y del interés de Bax (que está en Zúrich) por la Social Democratic Federation. En cualquier caso, los pasajes te interesarán; pertenecen necesariamente al cuadro de conjunto.

Las siguientes preguntas podrías hacerlas insertar en el «Vorwärts»:

1. ¿Es verdad que los «independientes» de Londres, es decir, los expulsados de la Kommunistische Arbeiterbildungsverein, han fundado un club y han alquilado para ello Grafton Hall, un gran edificio cerca de Fitzroy Square?

2. Que para la recaudación de la considerable suma de dinero necesaria, el señor Baginski, que gana 3 libras a la semana como mucho, ha pagado 500 libras esterlinas = 10.000 marcos.

3. Que el señor Hochgürtel, también obrero, ha pagado otras 500 libras; que él, a la pregunta de dónde ha sacado el dinero, dio la maravillosa respuesta: Se ha divorciado de su mujer y ha recibido así su dinero.

4. Que el cervecero que suministra la cerveza al club ha adelantado otras 1.200 libras.

5. Si todo esto es verdad, ¿de dónde proviene ese dinero, y quién ha dado la garantía al cervecero, sin la cual nadie es tan estúpido como para adelantar semejante suma?

Cordiales saludos a tu mujer y a Kä.

Tuyo
F. E.