en Berlín

“The Firs, Brading Road, Ryde
Inglaterra, 8 de agosto de 1892

Querido En

Tu tarjeta recibida esta mañana. ¡Querido muchacho, se ha ido todo a pique! ¡Quien no puede ir soy yo! La vieja historia que me obliga a llevar un vendaje complicado, y que te he descrito con más detalle, ha vuelto a ponerse en actividad tras cinco años de tranquilidad y me deja de repente completamente baldado. Ya noté algo de eso por la época de tu estancia aquí, pero era tan insignificante que no le presté atención y pensé que se pasaría, como ya otras veces, por sí solo y al fin con el aire del mar. El sábado caminé alrededor de 1½ kilómetro, descansé cerca de ½ hora y luego regresé —en total solo 3½ km— y al llegar la noche comprobé que la crisis se había desencadenado y que yo, en lugar de viajar a Alemania, tengo que recuperarme aquí durante 4 semanas con reposo y abstinencia de alcohol. Si ahora caminara apenas 1000 pasos, quedaría clavado al sofá de 8 a 10 días. ¡Así se van a pique los planes más hermosos!

No puedo hallar otra causa que la de que, desde el otoño pasado, le he dado al alcohol con mayor libertad que en años anteriores y que la acumulación de su efecto ha acabado por producir este resultado. Al menos no puedo explicarme la cosa de otra manera, tanto más cuanto que la abstinencia de alcohol durante el tiempo en que se notan síntomas inflamatorios locales es condición de la cura. ¡Se alegrará tu yerno! pero las conclusiones que acaso saque no las comparto.

En todo caso, estoy totalmente incapacitado para hacer el viaje planeado en este estado. Llegaría a lo sumo hasta Engelskirchen, a casa de mis hermanos, pero seguro que no hasta Zúrich, y con toda esta mala pata solo puedo congratularme de no haber sido atacado por ello durante el viaje y de no haberme quedado tieso y baldado en tierra extraña. Así al menos puedo cuidarme aquí donde Pumps y pienso que en 4 semanas volveré a estar bastante móvil. La historia no tiene más importancia que su fastidio, ya la he pasado 3 o 4 veces y conozco el tratamiento tanto mejor cuanto que lo he descubierto yo mismo por experiencia, ya que los señores médicos, con una excepción, y ése ya ha muerto, andaban todos muy a oscuras sobre el caso.

Ayer mismo le escribí a Louise y le dije que no se deje perturbar en absoluto en sus planes y que no acorte su ausencia ni un solo día a ningún precio. Pero es muy posible que tanto tú como ella prefiráis ahora otros arreglos, y sobre eso tendréis que seguir carteándoos.

Dile a tu mujer y a tu hija que me sabe doblemente mal verme privado de esta manera de la alegría de conocerlas personalmente, así como a tu yerno. Pero lo aplazado no es suprimido, y la amarga experiencia de este año me hará más juicioso el próximo año, en el que espero seguir vivo y estar otra vez ágil sobre las piernas. Y entonces llevaremos a cabo el mismo viaje, o uno aún mejor.

Hasta finales de agosto las señas como en el encabezado de la carta. No hace falta el nombre de Rosher, sin las señas The Firs, Brading Road, la carta sufre retraso.

Así pues, cordiales saludos a todos vosotros, y bebed un vaso a mi salud. Puesto que ahora practico la abstinencia en lugar suyo, ¡el doctor Simon bien podrá permitirse también un trago alguna vez!

Tu viejo

F. Engels