en Le Perreux

Londres, 9 de junio de 92

Mi querida Löhr,

Tu silencio y el de Paul es sospechoso... ninguna noticia de un acuerdo firmado el 1 de junio. ¿Se habrán puesto al final testarudos vuestros inteligentes capitalistas? Mientras tanto, Bax, que desde hace dos meses es redactor de la «Justice», se ha enterado en casa de Motteler —donde se encontró con Bebel, Singer y nuestra gente— de vuestro periódico y, pese a nuestras precauciones, reservas y advertencias, ha desembuchado la noticia en su último número #1.

Bueno, probablemente tendré que esperar hasta recibir noticias vuestras; por suerte, el tiempo es tan caluroso que la espera no se hace tan penosa y, en todo caso, menos penosa que cualquier actividad más enérgica. Entre tanto, tengo el gusto de enviarte un poco de dinero, a saber, £ 2.18.4, un tercio de £ 8.15 o 180 marcos que Dietz ha enviado como parte de los honorarios correspondientes a los herederos de Marx por la edición alemana de la «Misère de la Philosophie». A los traductores se les ha ocurrido de repente que a los herederos de Mohr no se les pagó nada por la primera edición de esta obra; por eso me preguntaron qué les correspondería ahora, al aparecer la 2.ª ed., por ambas ediciones. Tras alguna correspondencia, acordamos que de los 300 marcos pagados por la 2.ª edición, los dos traductores recibirían 2/5, es decir, 120 marcos, y los herederos 180 marcos, es decir, 3/5, lo que me parece del todo justo. Adjunto va, pues, tu cheque.

Tussy está en Plymouth, en la conferencia anual de los Gasworkers!!, y Edward se va de allí a Aberdeen, adonde lo han invitado a hablar #1.

Yo estuve la semana pasada en Manchester.!*!! El pobre Schorlemmer está moribundo. Sabes lo cambiado que quedó desde su accidente a bordo del vapor de Vlissingen, que le impidió venir a París con Nimmy y Pumps. Los dos últimos años ya no pudo venir aquí por Navidad; incluso en Pascua se quedó en casa y acabó enviando una carta: no escribo, porque no puedo contestar. Luego escribí a Gumpert y me enteré de que se debilitaba y que la percusión revelaba una matidez en el tercio superior del pulmón derecho, lo cual, excluyendo los demás síntomas toda otra posibilidad, apunta a la formación de un tumor. Este diagnóstico ha resultado ser demasiado exacto. A consecuencia de la presión del tumor sobre la vena cava y el plexus brachialis* han aparecido parálisis parcial, edemas e hipotermia en el brazo derecho, mientras que el brazo izquierdo está relativamente libre de estos síntomas y las extremidades inferiores por completo. Su conciencia tampoco está del todo clara y a veces se halla muy obnubilada. Sin embargo, no siente dolores, apenas malestar, y se va debilitando poco a poco. Gumpert opina que aún puede durar algunas semanas, pero que también podría acabarse de repente, si sobreviene alguna complicación. Fue imposible hablar con él más de 5 a 8 minutos; pide sosiego, paz y silencio, y ya no muestra interés por nada. Espero que se le ahorren padecimientos. Su madre aún vive, tiene 81 años.

Bueno, mi querida muchacha, mándanos noticias, aunque no sean del todo como tú desearías; queremos saber lo que ocurre.

Vaillant llamó aquí el lunes por la mañana, pero se ha sustraído a toda ulterior invitación o pretexto para reunirse conmigo; trataré de averiguar qué le ha traído por aquí.

Hemos tenido a Bebel y Singer aquí catorce días y lo hemos pasado muy bien.401 Ya habrás recibido la entrevista en el «Pall Mall» que te enviamos #1.

Te mandamos también el «Elend der Philosophie», 2.ª edición.

Saludos de Louise, que agradecería un artículo, y tuyo

F. Engels

Ditto al M. le député.