en Darmstadt

Querido señor Schorlemmer, Londres, 28 de mayo de 1892

Lamento no poder darle hoy mejores noticias. La debilidad física y mental de Carl¹ no solo no ha disminuido, sino que más bien ha aumentado, de modo que Gumpert ha llamado a un segundo médico, el Dr. Julius Dreschfeld, de Mannheim, profesor de medicina en el Owens College² y amigo personal muy cercano de Carl. Lamentablemente, la opinión de este renombrado médico es enteramente la misma que la de Gumpert: que se ha producido un decaimiento gradual de fuerzas y que apenas queda esperanza de restablecimiento. Desde el sábado pasado, G[umpert] lo mantiene por completo en cama y le ha contratado una enfermera de hospital que, según dice, trabaja a su entera satisfacción. Por mi parte, si Gumpert no me llama antes, tengo la intención de viajar a Manchester el próximo miércoles o jueves³ y entonces le comunicaré más detalles por observación personal. Pero si Gumpert me llamase allí entretanto, naturalmente partiré de inmediato.

Bebel aún está aquí; regresará con Singer a mediados de la semana próxima⁴; se ha repuesto mucho aquí, lo que era por lo demás necesario, pues realmente estaba muy abatido. Pero los médicos le han prohibido hablar en público aún durante meses. Y las fuerzas de Bebel han de ser cuidadas. Es un tipo tan magnífico que no volveremos a tener otro igual.

Nuestra gente de París dispondrá dentro de unas tres semanas de un gran diario que podrá competir con los primeros periódicos, bajo la dirección de Guesde y Lafargue.⁵

Con los mejores saludos para su señora madre y toda la familia, también de parte de la señora Kautsky.

Suyo, F. Engels

¹ Carl Schorlemmer

El testamento de Carl ha sido ejecutado; lo lega todo a su madre. Si usted llegase a recibir de Inglaterra consultas acerca de los manuscritos de Carl, solo puedo aconsejarle encarecidamente que no dé promesa alguna de ninguna clase sin haberse informado previamente, por medio del Dr. Gumpert, de mí o de otras personas que usted conozca bien, de qué se trata.