en Darmstadt

122, Regent’s Park Road, N.W.
Londres, 19 de mayo de 1892

Querido señor Schorlemmer,

Acabo de recibir una carta del Dr. Clinerk, según la cual el estado de Carl se ha modificado lamentablemente de manera desfavorable. Dice que Carl se ha debilitado y también se ha vuelto menos activo mentalmente, que el brazo izquierdo muestra signos de parálisis, que en los últimos 8 días se han hecho más y más evidentes, y que apenas cree que se recupere lo suficiente como para poder ir de Manchester a algún lugar donde pudiera fortalecerse al aire libre. El estado mental muestra también tal disminución de fuerzas, que ha considerado necesario hacerse dar por él los datos necesarios para un testamento, que fue redactado ayer por el abogado y que Carl debía firmar hoy. Carl se encuentra sumamente débil y apático y no manifiesta deseo alguno de recibir la visita de ningún amigo, y el Dr. Gumpert dice expresamente que, si escribo a alguien de su familia en Alemania, comunique sin falta «que no tendría objeto que viniera nadie de la familia».

Me apresuro a comunicarle esto en el primer correo. Escribiré también a Gumpert pidiéndole más noticias, y le haré llegar a usted inmediatamente lo que me escriba cada vez. Lamentablemente las perspectivas son ahora muy afligentes, y Gumpert es un médico muy hábil y especialmente muy experimentado en diagnóstico, de modo que he de temer que debemos prepararnos para lo peor. ¡Qué dirá su pobre anciana madre al tener ya de nuevo un hijo en peligro de muerte!

Con cordiales saludos

Suyo,
F. Engels