en Berlín

Londres, 7 de mayo del 92

Así que el sábado, hoy en ocho días, ¡te esperamos aquí! Espero que le infundas a Paulus¹ tanta confianza en el agua que emprenda la travesía por Ostende como travesía de prueba para la de Chicago²; si tiene tanto coraje, puede ir directamente por agua hasta Chicago, de Liverpool a Montreal por el San Lorenzo y de allí por los Grandes Lagos, así quedará inmunizado para siempre; porque en los grandes lagos interiores incluso los más fogueados lobos de mar oceánicos se marean, y nosotros cuatro fuimos la admiración de toda la compañía cuando soportamos la tormenta en el lago Erie sin sufrir tal ataque.

Pero si crees que ahora voy a contestarte por escrito y detalladamente a tus tres cartas, estás equivocado. Louise acaba de regresar de la ciudad y ha traído consigo una gran sed, de modo que nos hemos arriesgado a un segundo aperitivo matinal y estamos de un humor de lo más regocijado. Es que fuera hace mucho calor, y entonces, para expresarme a la prusiana, hay que crear mudanza.

A Mendelson y a su esposa tienes que verlos tú; el domingo estuvieron otra vez aquí con nosotros; también puedes hablar con ellos en su propia casa.

El que nosotros tuviéramos buen tiempo de mayo y vosotros no, bien merecido lo tenéis; de haber estado aquí, habrías visto qué aspecto tienen 600.000 personas en un solo punto, fue realmente colosal; y tras esa impresión le resulta a uno difícil mantener incluso la crítica necesaria frente a las miserables chanchullos y riñas de comadres precedentes, y sin embargo uno está obligado a hacerlo.

Cuando vengas, estás a salvo, por tu prohibición médica, de toda discusión pública, siempre que tú mismo observes dicha prohibición. Ya sabes cómo es: quien se deja ablandar en un caso, está perdido en todos.

1 Paul Singer

Laura Lafargue escribe que los nuestros han conquistado hasta ahora triunfos en una serie de localidades en las elecciones municipales francesas, pero que la verdadera decisión no llegará hasta la semana próxima, a causa de las segundas vueltas. Hasta ahora no he visto mucho al respecto en la prensa.

Bueno, pues trae contigo unos puños bien callosos y fuertes, ya hemos escrito a la Board of Works³ para que ponga a nuestra disposición en los parques de Londres los árboles viejos necesarios, para que por lo menos puedas arrancar uno diario para el desayuno.

Saludos cordiales de Louise.
Tuyo
F. E.

(A la «Jungfer»⁴ de entre los viejos robles, en el extremo inferior de la avenida a la izquierda, según se entra, le iría bien que le aligerasen un poco la copa.)

2 Se refiere al Congreso de Chicago (1893).
3 Junta de Obras.
4 Doncella.