en París
(borrador)

[Londres, después del 7 de abril de 1892]

Querido ciudadano:

Acabo de recibir su carta del 7 del corriente (matasellos de ayer).
El folleto que usted amablemente me ha enviado, lo espero todavía. Lo leeré con
interés. Pero lamento enormemente que me sea imposible prestarle el servicio
que me ha solicitado.

Si escribiera para usted una crítica de su trabajo destinada a la publicación,
probablemente la cortesía me impediría, en primer lugar, hablar con franqueza.
Además, estaría obligado a hacer por cualquier otro socialista francés de buena
voluntad, por cualquier socialista alemán, inglés, italiano, español, danés,
etc., etc., lo mismo que hubiera hecho por usted, y ¿adónde me llevaría eso?
No sería dueño de mi tiempo ni un solo día más. Pero aún más importante que
cualquier otra consideración es: estoy en una labor muy difícil, que pesa sobre
mi conciencia desde hace años —la redacción del tomo III de *El Capital* de Marx—,
y ya desde hace meses he resuelto no emprender ningún trabajo nuevo, sea cual
fuere, hasta haber cumplido con este deber apremiante,

Con mis respetuosos saludos