en Berlín

Querido August:                                         Londres, 16 de marzo del 92

Hoy un ruego: que me envíes el estenograma de la sesión en la que, según se dice, los nuestros hablaron sobre Alsacia-Lorena y Singer hizo, en nombre de la fracción, una declaración al respecto. Tengo la seguridad de que voy a ser interpelado por ese motivo y, por ello, quisiera estar en posesión de los hechos exactos.

Aquí se ha reanudado la vieja lucha con motivo del 1.º de mayo, pero el asunto se presenta bastante favorable. Lo que ahora te escribo no debe aparecer en el “Vorwärts”, que Gilles lee a su manera para Hyndman y lo procesa —es decir, para loor y gloria de los “independientes” y para difamación de la fracción—; y, como la lucha aún no está decidida, cualquier publicación contra nosotros podría ser aprovechada.

Así pues, el “Legal 8 Hours Committee”[105] original, presidido por Aveling, y el Trades Council [102] bajo Shipton (momentáneamente aliado con Hyndman y la Social Democratic Federation), abordaron el asunto casi al mismo tiempo. El 8 Hours Committee invitó al Trades Council a colaborar como el año anterior, pero fue rechazado con desdén. Simultáneamente se dirigió a la Metropolitan Radical Federation (que abarca más de 50 clubes radicales “obreros”, en parte socialistas), y entonces el Trades Council también se dirigió a ésta. Entretanto, Aveling le jugó al Trades Council la misma mala pasada que éste le había jugado a él hace 2 años[70] y se aseguró el derecho prioritario sobre el parque. Tras esta reserva del parque, el 8 Hours Committee se dirigió de nuevo al Trades Council, pero otra vez fue rechazado con desdén. Acto seguido, sin embargo, la Metropolitan Radical Federation —a la que también el Trades Council había tratado altaneramente varias veces (el año pasado el Trades Council sólo dejó subir a sus tribunas a gente de los trade-unions, no a oradores de los clubes)— decidió colaborar en cualquier caso con el 8 Hours Committee, pero hacer un último intento de conciliación ante el Trades Council. El domingo se reunió el 8 Hours Committee y se puso de acuerdo con la Metropolitan Radical Federation en que ésta haría ese intento ante el Trades Council y que luego se tomarían las demás decisiones. Así están las cosas. Hasta ahora, el 8 Hours Committee tiene, con mucho, la mejor posición. Tiene el parque, a los gasworkers, toda una masa de pequeños sindicatos del East End y a los clubes radicales: en resumen, una masa por lo menos dos veces mayor que la que está detrás del Trades Council y de la Federación de Hyndman. Ésta se está quedando callada como un ratón por ahora y deja que el Trades Council trabaje para ella. Si no ocurren tonterías ni indiscreciones, el Trades Council tendrá que ceder o, como hace dos años en la manifestación, tocar el segundo violín, y además desafinando.

He leído ahora también la “Lessing-Legende” de Mehring en la “Neue Zeit” y me ha causado gran alegría. El trabajo es realmente excelente. Yo matizaría y motivaría algunas cosas de otro modo, pero, en conjunto, ha dado en el clavo justo en el centro. Es una satisfacción ver cómo la concepción materialista de la historia, después de haber tenido que servir —por lo general— durante 20 años en los trabajos de los jóvenes del partido como frase grandilocuente, empieza por fin a ser utilizada como lo que propiamente era: un hilo conductor para el estudio de la historia. Kautsky y Ede han aportado en este sentido cosas muy bonitas, pero Mehring ha estudiado su tema específico —el rincón prusiano de la historia alemana— mucho más a fondo y posee, en general, una mirada más libre y, sobre todo, un modo de expresión más firme y preciso. Espero que el trabajo aparezca de forma independiente en cuanto esté terminado en la “Neue Zeit”. Es el mejor asedio en regla a la ciudadela de la leyenda prusiana que conozco: se habla de Lessing, se alude al viejo Fritz. Y la destrucción de la leyenda prusiana es absolutamente necesaria antes de que Prusia pueda desaparecer en Alemania. Sobre las condiciones previas de la Prusia del este del Elba tanto en la historia alemana como en la europea y mundial me expresaría yo a veces de otro modo, pero son cosas que M[ehring] apenas ha rozado.

Pero ahora vamos a comer, para que la bruja pronuncie su latinajo de hechicería. En lo que respecta a la historia del East End, no te dejes atormentar demasiado; creo que no se planea nada peligroso.

Cariñosos saludos a la señora Julie y a ti mismo.

F. Engels