Estimado señor, casi con vergüenza contesto sus amables e interesantes cartas del 12 y 21 de noviembre del año pasado. Pero estuve tan abrumado de trabajo y es tan agobiador para mis ojos (que, por otra parte, aún prestan muy buenos servicios) escribir con luz de gas, que el trabajo excesivo y la brevedad de la luz diurna durante nuestro invierno podrán disculparme ante usted. Actualmente su país atraviesa un período de importancia tan fundamental que difícilmente pueda ser sobrestimada. Creo inferir de sus cartas que no atribuye usted el fracaso de la actual cosecha a una casualidad, sino que lo considera corno el resultado necesario, como uno de los epifenómenos inevitables del desarrollo económico al que accedió Rusia desde 1861. Comparto esta opinión, con las limitaciones con las que esta situación puede, en general, ser juzgada a la distancia. A partir de 1861 comenzó en Rusia el desarrollo de la industria moderna al nivel que corresponde a una gran nación. Este hecho confirmó la convicción de que actualmente ningún país puede ocupar el lugar que le corresponde en el concierto de las naciones civilizadas si no posee una maquinaria industrial impulsada a vapor y si no cubre, al menos en su mayor parte, el consumo interno de manufacturas. Rusia procedió según esta convicción y, por cierto, con gran energía. En este sentido, es lógico que se rodeara de un muro de aranceles pro- 260 N. F. DANIELSÓN/F. ENGELS teccionistas pues la competencia inglesa obligó a casi todos los grandes países a igual política. Alemania incluso, donde se desarrolló una gran industria bajo un librecambismo casi absoluto, se unió luego al coro de los proteccionistas con el único fin de acelerar el proceso de "cría de millonarios" -para hablar con las palabras de Bismarck. Y si Alemania siguió este camino sin que hubiera necesidad, ¿quién podría censurar a Rusia por hacer lo que le estaba necesariamente trazado una vez que tomó el nuevo curso industrial? Creo que, en cierta medida, la situación actual de Rusia encuentra un paralelo con la de Francia de Luis XIV. También_· allí las industrias fueron revitalizadas como resultado de la aplicación del sistema proteccionista de Colbert; y en el transcurso de 20-30 años se descubrió que en las condiciones entonces existentes sólo se podría desarrollar una industria nacional a expensas del campesinado. La economía natural de los campesinos fue destruida y sustituida por la economía monetaria; se conformó el mercado interno y simultáneamente, al menos durante un cierto tiempo, volvió a quedar casi totalmente destruido por el mismo proceso y por la misma violencia sin igual con la que se impuso la necesidad económica. A ello se sumó el aumento de los impuestos y el mayor reclutamiento que se hizo necesario por la introducción de ejércitos estables, tal como se hace necesario actualmente en Rusia a partir de la introducción del sistema militar ruso basado en el servicio militar obligatorio. De este modo, si sobrevenían una o dos malas cosechas, se verificaba en todo el país ese estado crítico generalizado que describen Boisguillebert y Marshall Vauban.1 Pero hay sin embargo una diferencia enorme: la que existe entre la vieja "manufactura" y la "gran industria" moderna, que (en su efecto sobre los campesinos y los pequeños productores rurales con medios de producción propios) es comparable a la que se da entre el viejo fusil de caño rayado de 1680 y el moderno fusil de repetición de 1892, calibre 7.5 mm. Además, en el año 1680 el modo de producción normal en la ag:icultura aún era la pequeña producción, y la gran explotación rural era una excepción que sólo estaba en sus comienzos, pero sólo una excepción; hoy, la regla es la gran explotación rural con maquinaria que se convierten cada vez más en CORRESPONDENCIA (1892] 261 el único modo posible de producción agrícola. De tal modo, en la actualidad el campesino parece estar condenado a la ruina. Recordará usted lo que dijo nuestro autor en la carta sobre Zhukovski en el sentido de que la continuación del curso tomado en 1861 traería consigo la ruina de la obshchina campesina. Esta predicción parece cumplirse justamente ahora. Evidentemente, por lo menos en algunos distritos, se acerca el momento en que todas las viejas instituciones sociales de la vida rural rusa perderán su valor no sólo para el campesino individual, sino que incluso llegarán a convertirse en una traba, como pasó ya en Europa occidental. Terno que pronto nos veamos obligados a ver en la obshchiria un sueño del pasado irrevocable, y a contar para el futuro con una Rusia capitalista. Con ello se pierde, indudablemente, una gran oportunidad, pero nada se puede hacer en contra de los hechos económicos. Lo más curioso de esta situación es que las mismas personas que en Rusia no se cansan de exaltar la inapreciable superioridad de las primitivas instituciones sociales rusas sobre la organización del corrompido Occidente hacen todo lo posible por destruir esas primitivas instituciones y sustituirlas por conquistas del corrompido Occidente. 2 Sin embargo, si bien el campesino ruso está condenado a convertirse en un proletario industrial o rural, también la ruina de los pomeschiki3 parece segura. Según la información que tengo, esta clase se encuentra endeudada incluso más que los campesinos y debe vender paulatinamente sus propiedades. Entre ambas parece surgir una nueva clase de terratenientes, kulaks rurales o burguesía urbana -¿los padres, tal vez, de una futura aristocracia rusa de la tierra? Fue la mala cosecha del año anterior la que sacó a la luz esta situación. Comparto su opinión de que las causas son enteramente sociales. En lo que se refiere a la tala de bosques, tanto como a la ruina de los campesinos, ella es una condición esencial de vida de la sociedad burguesa. No hay país "civilizado" de Europa que no haya experimentado esta situación, y también América,* como sin duda Rusia, la experimentan actualmente. De este modo, creo que la tala es fundamental- * Presencié lo mismo en América hace cuatro años. Allí uno se esfuerza mucho por paralizar el efecto y reparar el error. 262 N. F. DAN!ELSÓN/F. ENGELS mente un factor social y un producto social, a pesar de lo cual proporciona simultáneamente un pretexto muy en boga para los partidos interesados en atribuirle la responsabilidad de las desgracias económicas a una causa por la que, evidentemente, no se podría responsabilizar a nadie. Según mi opinión, el fracaso de la cosecha sólo llevó a la superficie lo que ya estaba latente. Pero aceleró enormemente la velocidad del proceso. En la siembra de primavera de este año el campesino estará considerablemente más debilitado que en la época de siembra del último otoño. Y nuevamente tendrá que juntar fuerzas pero bajo condiciones mucho más desfavorables. ¿Qué puede hacer ahora él, un pobre, endeudado como está hasta los tuétanos y sin ganado, incluso en las regiones donde ha resistido el invierno sin tener que abandonar su tierra? Por lo tanto, me parece que se necesitarán años para superar totalmente las consecuencias de la actual desgracia, y cuando lo logre, Rusia será ya otro país completamente diferente del que era hasta el 1 de enero de 1891. Mientras tanto, no nos queda otro remedio que consolarnos con la idea de que todo ha de servir, en última instancia, a la causa del porgreso de la humanidad. El último otoño le envié un pequeño libro, Der Ursprung der Familie [El origen de la familia], 41!- edición, por correo certificado y con mi dirección escrita en el envoltorio; como no me ha sido devuelto, espero lo haya recibido. Mucho le agradezco los diversos ensayos e informes --el de 11endeleico4 era especialmente interesante. Lamentablemente no puedo concederle la atención que usted merece, porque tengo mucho trabajo. Comprenderá lo ocupado que estuve con trabajos no previstos si le digo que desde comienzos de año hasta ahora -por lo general la época más tianquila- no he podido dedicar un solo minuto al tercer torno. He transmitido puntualmente sus felicitaciones a París. Con cariñosos saludos de su siempre, P. W. ROSHER ¿No hay noticias de nuestro "mutual"? 1 Boisguillebert (1646-1714) y Vauban (1633-1707), economistas franceses. CORRESPONDENCIA [1392) 26'.l 2 Engels •hace referencia aquí al nacionalismo de oficio de los eslavófilos y paneslavistas que, entre otras cosas, por su política altamente proteccionista, contribuyeron al fortalecimiento de las formas económicas "europeas". 3 Grandes propietarios terratenientes. El sistema de los-"pomestie" constituía una forma especial de propiedad agraria de corte feuda! que apareció y se afianzó en Rusia en el siglo xv, y particularmente en el XVI, en estrecha vinculación con la formación del estado y del ejército centralizados. La tierra de los "pomestie" pertenecía al soberano y el gobierno lo repartía a las personas que tenían cargos en el ejército y en la corte; a su vez, las dimensiones de los terrenos ad iudicados correspondían a la importancia del cargo. A diferencia de la "votchina", que constituía una propiedad total y hereditaria del boyardo, los "pomestie" constituían una propiedad condicional y transitoria del noble que desempeñaba un cargo. Desde mediados del siglo xv1, también los "pomestie" se fueron transformando gradual- - mente en propiedad hereditaria. En el siglo xvu la diferencia entre las dos formas mencionadas de propiedad agraria desaparecieron y los derechos de sus beneficiarios se igualaron. Después del decreto de Pedro I que establecía el carácter hereditario de los pomestie, éstos se convirtieron definitivamente en propiedad privada de la nobleza rural. • D. 1viendeleiev, Tolkovi tarif ili issledovanie o rawitii promsh:- chlennosti Rossii v sviazi s ee obshchim tamozhennim tarifom 1891 goda [Tarifa razonable o estudio sobre el desarrollo de la industrialización de Rusia en relación con su tarifa aduanera general del año 1891], Spb., 1891-1892. El famoso químico ruso desempeñó en lapolítica económica un papel en extremo proteccionista.