en Barmen

Londres, 29 de enero de 1892

Querido Hermann:

Se suele decir de las mujeres que nunca ponen lo principal que tienen que contar en la carta, sino siempre en la posdata. Pero a nosotros, los viejos ratones de biblioteca, nos va aún peor: apenas había echado al correo mi carta de ayer, cuando caí en la cuenta de lo más importante. En efecto, reina actualmente en mi casa una pequeña estrechez de dinero, que contrasta extrañamente con la abundancia de dinero en el mercado de Londres, y puesto que hasta el 1 de marzo solo puedo esperar pequeños dividendos, me sería grato que en estos días me remitieras unas £ 30 con cargo a mi saldo con vosotros. Así saldré adelante perfectamente; de marzo a junio me volverá a entrar el dinero con fluidez.

Saludos cordiales de

Tu
Friedrich