en Hoboken

Londres, 14 de nov. de 91

Querido Sorge,

A toda prisa, unas líneas antes del cierre del correo. ¡La victoria de Lafargue! la habrás sabido por cable. Esto lo ha conseguido el señor Constans, que es tan ladinamente necio y torpe como Bismarck o más aún. 1.º hace responsable a L[afargue], en un escandaloso proceso de tendencia, de los tiroteos del gobierno en Fourmies y lo condena a 1 año; 2.º una vez que con ello lo ha vuelto enormemente popular en el Département du Nord y que L[afargue] es presentado en Lille en la primera vacante, lo mantiene en la cárcel en contra de la costumbre de 22 años, introducida por el propio Imperio, de dejarlo en libertad para el período electoral; 3.º cuando L[afargue] obtiene en la primera vuelta 5005 votos, solo 780 por debajo de la mayoría absoluta, Constans aún no lo pone en libertad, pese a que recibe de la Cámara una sólida bofetada. Puesto que también el candidato radical Roche, que había obtenido 2274 votos, se retira en favor de Lafargue, la victoria de L[afargue] era segura.

– Pero lo mejor es que el estúpido de Constans ha logrado convertir además la elección de L[afargue] en un *acontecimiento*¹ y hacerse tambalear a sí mismo gravemente con ello. Pues cuando el 31 de oct. Millerand exigió en la Cámara la puesta en libertad de L[afargue], la resolución de pasar al orden del día se aprobó con 240 votos contra 160 radicales. Pero solo porque 170 monárquicos no votaron. Esta fue la primera vez, desde la Boulangiade, que los radicales votaban contra el gobierno, proporcionando así la prueba de que el gobierno puede ser derribado en cualquier momento por un voto conjunto de radicales y monárquicos. Y cuando el 9 de nov., tras la elección de L[afargue], se solicitó de nuevo su puesta en libertad, el gobierno se vio forzado, solo ante la perspectiva de semejante voto unificado, a abandonar su intención de oponerse a la puesta en libertad.

¹ acontecimiento

Ahora bien, puesto que en el gabinete existe una disputa colosal, que Freycinet quiere recomponer su mayoría con los radicales, mientras que Constans quiere hacerlo con los monárquicos contra los radicales; puesto que Constans se ha granjeado, con su proceder desde el 1 de mayo, el odio de los obreros, y su amigo Rouvier es el tipo más difamado y corrupto del ministerio, y Carnot tampoco puede soportar a Constans porque este intenta sucederle como Presidente de la República, todas estas oscilaciones parlamentarias son importantes: pues el restablecimiento de la inestabilidad ministerial en Francia es una nueva garantía de paz, ya que el Zar se guardará de iniciar una guerra del brazo de un gobierno en París que se tambalea a diario.

Por otra parte, estos síntomas son importantes por la situación interna en Francia. Una gran parte de los radicales –Millerand, Hovelacque, Moreau, etc.– ven que, sin los obreros, la cosa no marcha en absoluto, y que el juego de prestidigitación del gobierno –presentar en la Cámara proyectos de ley aparentemente favorables a los obreros, pero cuidando de que sean rechazados en el Senado– ya no es viable. Si Lafargue entra ahora ahí y con ello el pequeño grupo socialista de 7-8 hombres –toda gente menuda e incapaz de iniciativa– recibe un dirigente, pronto podría haber algo nuevo. Aunque solo a condición de que nuestro Paul no deje aflorar a la superficie él mismo su 1/4 o 1/8 de sangre de negro.

En Alemania todo va muy bien. Vollmar ha sufrido en Múnich una derrota aún más decisiva que en Erfurt.[22] La oposición es prácticamente nula y pronto caerá por completo en el cauce policíaco. Todos los informes periodísticos en contrario son mentira, especialmente lo que se os cablegrafía –yo he visto muestras preciosas de ello.

Cómo irá con el “Vorwärts”, no lo sé. Ha mejorado, pero Hirsch no entra en él. Apenas lo considero una desgracia.

Saludos a tu mujer.

Tuyo,
F. E.