en Stuttgart

Londres, 14 de octubre de 1891

Querido Kautsky:

En la reproducción de tu proyecto en el «Vorwärts» encuentro, con gran asombro mío, de pronto deslizada la frase de «una masa reaccionaria». 2! Te escribo en seguida acerca de ello, aunque casi temo llegar demasiado tarde. Esta frase agitadora echa a perder, como una disonancia estridente, todo el acorde de proposiciones científicas concisas y precisas. Pues es una frase de agitación, de la más extrema unilateralidad y, por tanto —en la forma apodíctico-absoluta en la que únicamente suena eficaz—, completamente falsa.

Falsa, porque enuncia una tendencia histórica en sí misma justa como un hecho consumado. En el momento en que se produzca la transformación socialista, todos los demás partidos aparecen frente a nosotros como una masa reaccionaria. Posiblemente lo sean ya, hayan perdido toda capacidad para cualquier acción progresista, aunque esto no sea necesario. Pero en este momento no podemos decirlo, no con la certeza con la que enunciamos los demás puntos del programa. Incluso en Alemania pueden presentarse circunstancias en las que los partidos de izquierda, pese a su lamentable estado, se vean obligados a despejar una parte de la colosal basura antiburguesa, burocrática y feudal que aún queda allí. Y entonces, precisamente, no son ninguna masa reaccionaria.

Mientras no seamos lo bastante fuertes para tomar nosotros mismos el timón y realizar nuestros principios, no puede hablarse, hablando con propiedad, de una masa reaccionaria frente a nosotros. De otro modo, la nación entera se dividiría en una mayoría de reaccionarios y una minoría de impotentes.

Los hombres que rompieron el particularismo en Alemania, que dieron a la burguesía espacio para mover los codos en su revolución industrial, que introdujeron la unidad de las condiciones del tráfico —tanto materiales como personales—, y con ello tuvieron que darnos a nosotros mismos una mayor libertad de movimientos, ¿lo hicieron como «masa reaccionaria»?

Los republicanos burgueses franceses, que entre 1871 y 1878 derrotaron definitivamente a la monarquía y al poder clerical, que liberaron la prensa, las asociaciones y las reuniones en una medida hasta entonces inaudita en Francia en épocas no revolucionarias, que implantaron la enseñanza obligatoria y generalizaron y elevaron la instrucción en una medida de la que nosotros en Alemania podríamos aprender, ¿actuaron como una masa reaccionaria?

12°

Los ingleses de ambos partidos oficiales, que han ampliado enormemente el derecho de sufragio, quintuplicado el número de electores, igualado los distritos electorales, introducido la enseñanza obligatoria y una instrucción mejorada, que en cada período de sesiones votan no sólo reformas burguesas, sino también siempre nuevas concesiones a los obreros —avanzan lenta y somnolientamente, pero ningún hombre puede condenarlos sin más como «una masa reaccionaria».

En resumen, no tenemos derecho a presentar una tendencia que se realiza gradualmente como un hecho ya consumado, tanto menos cuanto que, por ejemplo, en Inglaterra esta tendencia nunca se consumará absolutamente en realidad. Cuando aquí llegue la transformación, la burguesía seguirá estando dispuesta a toda clase de reformas de detalle. Sólo que entonces la insistencia en reformas de detalle dentro de un sistema que está siendo derribado pierde todo sentido.

La frasecilla de Lassalle tiene, en ciertas circunstancias, su justificación en la agitación, aunque también entre nosotros se ha abusado enormemente de ella, por ejemplo, desde el 1 de octubre de 1890 en el «Vorwärts». Pero no cabe en el programa; en él es absolutamente falsa y despistante. Allí hace el mismo efecto que la mujer del banquero Bethmann en el balcón que se le quería construir a la casa: «¡Constrúyanme un balcón, que se me siente allí mi mujer y me desfigura toda la fachada!»

No puedo mencionar otras modificaciones en la reproducción del «Vorwärts»; he extraviado el periódico y la carta tiene que salir.

¡El congreso del partido?! ha comenzado en una fecha gloriosa. El 14 de octubre es el aniversario de las batallas de Jena y Auerstedt, en las que se derrumbó la vieja Prusia prerrevolucionaria. ¡Ojalá el 14 de octubre de 1891 inaugure para la Alemania aprusianada la «Jena interior» pronosticada por Marx! !%

Tuyo,
F. Engels