en Petersburgo

Estimado señor:                                             Londres, 2 de septiembre de 1891

Hoy le devuelvo otras seis cartas que abarcan todo hasta finales de 1878; el resto seguirá. ¡208!

Su profecía sobre la hambruna se ha confirmado demasiado pronto, y nosotros aquí en Inglaterra también sufriremos gravemente sus consecuencias. La cosecha parecía en conjunto excelente, cuando hace unos 10 días se desencadenó un tiempo terrible —la siega del cereal en el sur de Inglaterra acababa de comenzar— y causó terribles daños al cereal segado y sin segar; se dice que del 20 al 30 por ciento de la cosecha ha resultado gravemente dañado, si no arruinado. Solo una ventaja tiene esta desgracia: hará imposible una guerra durante los próximos 20 meses, y eso, dado el estado actual del armamento general y la mutua desconfianza, es una bendición.

Permítame que, en otra ocasión, vuelva sobre su muy interesante comunicación del 1 de mayo.!?) Hoy me encuentro a punto de emprender un viaje!?10), y el principal objeto de esta carta es rogarle que, en adelante, dirija todas sus cartas a la señora Kautsky, 122, Regent’s Park Road, N.W. London. Las cartas se me entregarán sin abrir, por lo que un segundo sobre (enveloppe) resulta innecesario. De hecho, estaré tan a menudo ausente de Londres que temo que las cartas dirigidas de la manera habitual pudieran extraviarse; tendría que confiar en la inteligencia y puntualidad de los criados.

Mi salud es en general excelente; pero necesito una vez al año unas vacaciones de unas ocho semanas y un considerable cambio de aires. Un viaje por mar es siempre para mí el mejor remedio. Si me mantengo tan sano como espero estarlo dentro de un mes, me pondré inmediatamente con el tomo III; debe terminarse. Pero mejor será que no haga promesas en cuanto al plazo.

Su muy seguro servidor

P. W. Rosher!*"!  
Del inglés.

I de El Capital