en Le Perreux

Mi querida Laura,

Londres, 20 de julio de 1891

¡El asunto con Culine es realmente muy desagradable! — ¡el muchacho lleva su nombre con toda razón!! —, pero ¿qué se puede hacer? Con semejante arma en manos de Constans, no podemos sino callar la boca.

Louise partió el miércoles y Jollymeier llegó el sábado, pero se está volviendo cada vez más Tristymeier; hay que esforzarse mucho para arrancarle una sonrisa. En todo caso, intentaré todo lo posible.

Paul me pide que te envíe un cheque; por tanto, adjunto 20 libras; por favor, confírmame la recepción. Envío la carta rápidamente porque Jollymeier está aún en su paseo; de modo que, si cierro de repente, sabrás por qué.

Estamos preparando un viaje por mar, pero nuestros planes no están aún terminados, y no he acabado aún mi manuscrito — aunque, por lo que puedo juzgar, estoy en el último añadido. Confío en haber terminado a más tardar el miércoles.

Paul cree que Tussy se preocupa por Bruselas más de lo necesario — yo no lo creo. Todo puede salir bien y probablemente saldrá bien, si cada uno cumple con su cometido, pero tengo demasiada experiencia con congresos como éste como para no saber con cuánta facilidad puede torcerse todo. Los belgas han convocado el congreso para el martes 18 de agosto, en lugar del domingo 16. Si los nuestros vienen el 18 y los (posibilistas) brousistas e hyndmanistas el 16, pueden trastornarlo todo. Tussy escribió ayer a Volders, pero ¡esos muchachos ni siquiera responden! Lo que harán los ingleses es completamente incierto; de Alemania vendrá seguramente Vollmar e intrigará; en cuanto a los países pequeños, ya sabes: no hay que fiarse de ellos. Y un error por nuestra parte, una oportunidad perdida puede depararnos trabajo innecesario pero inevitable durante años.

15 de julio - 22 de julio

Y luego está ese indomable Bonnier, que me ha comunicado sin rodeos que Guesde y él querían restaurar la antigua Internacional con un Consejo Central. Le he respondido sin rodeos que con ello todo quedaría en manos de los belgas (el único Consejo Central posible), y ya se sabe qué clase de gente son; con una tonta tentativa de precipitar cosas que aún no están maduras, se privaría al movimiento aquí en Inglaterra de toda posibilidad de desarrollo por algunos años. De hecho, sería el mejor medio para encender la discordia entre franceses, ingleses y alemanes. Parecía azorado, pero ¿quién puede saber lo que harán Guesde y él en su entusiasmo?

Muchos saludos de Jollymeier y de
tu viejo
F. E.